Me llevé varias herramientas de Arbinger que procuramos aplicar en nuestro día a día, pero sobre todo, la herramienta de la espiral es crucial para tomar conciencia de lo fácil que es dejar de ver al otro como una persona y empezar a verlo como un problema o un instrumento para conseguir algo. Entramos en un bucle de crítica, culpabilización y sobre todo un montón de excusas y justificaciones que nos ayudan a distorsionar la realidad, y a estar ciegos ante la responsabilidad que tenemos de poder cambiar la situación. La buena noticia es que si de verdad logramos de forma genuina, ver al otro como una persona, podemos transformar las relaciones.