En mi post anterior, escribí sobre un equipo con el que trabajé hace unos años. Cuando aplicamos el ejercicio “Meet to Give”, que les ayudaba a verse los unos a los otros como personas y comprender los retos que cada uno enfrentaba, el equipo cambió por completo y pasó de ser el equipo que menos rendía en el departamento al que más llegó a rendir.

Ahora quiero escribir sobre lo que pasó un tiempo después, algo todavía más impresionante, pues me permitió comprender lo que significa asumir la responsabilidad de verdad.

por Chris Pineda

“Tenemos que cambiar”

Algunos meses después de nuestra primera reunión, el jefe del equipo me contactó y me dijo “Tengo la sensación de que nos estamos metiendo en la caja otra vez. Estamos volviendo a poner el foco en nosotros mismos. ¿Podrías regresar y repetir lo que hiciste la última vez con nosotros? Tenemos que cambiar.”

La frase que me llamó la atención fue “tenemos que cambiar”. En mi experiencia, pocas personas tienen la auto-consciencia necesaria para darse cuenta de que tienen que cambiar. Sólo algunos sienten la responsabilidad real de hacer algo al respecto. Me impresionó y me sentí inspirado por la actitud de este equipo – su deseo de corregir los errores y seguir mejorando.

Quedamos en vernos algunas veces más. Esta experiencia fue incluso mejor que la anterior. En la primera sesión repetimos el ejercicio “Meet to Give” y se generó una energía fantástica. Todos y cada uno de los miembros del equipo empezaron a descubrir qué podían cambiar para ayudar al equipo a mejorar.  Sentían verdadera curiosidad por los asuntos de sus compañeros y estaban dispuestos a hacer más de lo que se esperaba de ellos para ayudarse mutuamente.

La responsabilidad viene de dentro

En la tercera sesión, pasé gran parte del tiempo tratando de convencer al equipo de que ya no me necesitaban. Ya no quedaban cuestiones importantes a tratar; solo necesitaban un mecanismo formal que les permitiera hacerse responsables de su impacto en los demás. Me impresionó de nuevo su compromiso entre ellos y con el éxito del equipo. Les enseñé a hacer sesiones “Meet to Give” siempre que lo necesitaran.

A partir de esta intervención, reflexioné mucho y me di cuenta de que la noción fundamental de la frase “tengo que cambiar” es “el cambio en mí.” Trabajando con este equipo pude ver – como nunca había visto antes – que, para hacer un cambio fundamental, debo asumir la responsabilidad. Se trata de ajustar mi mentalidad para provocar un cambio en mi comportamiento que sea útil a los demás. Asumir la responsabilidad de cambiar.

Comprendí que la verdadera responsabilidad viene de dentro. Nadie nos la impone, como yo creía. Estaba convencido de que los líderes debían exigir responsabilidades a su gente. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que las personas se hacen responsables por sí mismas. Hacerse responsable de verdad significa darse cuenta de los propios errores, tener la determinación de corregirlos y la suficiente humildad para pedir ayuda tantas veces como sea necesario.