En nuestras relaciones normalmente nos encontramos con dos tipos de personas: las que tienen una actitud de poner las cosas fáciles y las que tienen a menudo una actitud que parece que pongan las cosas difíciles.

Este post va dedicado a reflexionar sobre esta segunda tipología, las que lo ponen difícil.

¿Cómo solemos ver a este tipo de personas?

Tendemos a menudo a verlas como obstáculos que nos ponen difícil conseguir nuestros objetivos. Desde el foco en nosotros mismos y en cómo esto nos afecta, tendemos a culpabilizarlas.

Si nos paramos a preguntarnos si conocemos y entendemos lo que les pasa y por qué actúan así, probablemente la respuesta sea que no lo sabemos o no lo entendemos.

Ante personas difíciles la comunicación es clave y desear entender la situación.

Para ello, es importante salir de nuestra zona de confort. Es necesario rescatar nuestra esencia de humildad. No dar importancia a las formas de esta persona que probablemente no nos gusten y en ocasiones hasta nos ofenden e irritan.

Debemos serenarnos, abrir la mente y poner el foco en querer ayudar a la otra persona. Pensar qué puede estar necesitando y qué le está faltando. Pensar que quizás podríamos nosotros dárselo para ponérselo más fácil.

La comunicación es muy importante. Cuando no te entiendes con otra persona, y no comprendes su comportamiento u objetivos, vale la pena invertir tiempo en conversar para entender mejor sus necesidades y conocerla. La mejora inmediata de la relación es más que probable.

Una de las claves más importantes y efectivas es tener muy interiorizados los principios de humildad y diálogo. Dejar hablar y escuchar activamente lo que tienen que decir.

Las preguntas mágicas 

Dos preguntas mágicas que suelen funcionar cuando de verdad estamos determinados a ayudar a esta persona y queremos encontrar soluciones win-win, son:  

¿Qué necesitas?

¿En qué te puedo ayudar?

Pero lo más importante no son las dos preguntas mágicas, pues no deja de ser un comportamiento, sino desde dónde las hacemos.

Si ves al otro como el obstáculo que no te deja conseguir lo que quieres y/o te interesa, no lo pruebes porque no te funcionarán ni estas dos preguntas ni ninguna otra.

Si decides cambiar la manera de verle y te conectas y empatizas con sus objetivos y preocupaciones y deseas entender sus necesidades para ayudar, entonces haz estas dos preguntas y observa qué sucede en ti, cuál es tu impacto y qué sucede en el otro.