Después de que mi padre (Jaume Abad) me insistiera en su lectura desde hacía 4 años, decidí leer el libro Leadership & Self-Deception, título original del libro que el Instituto Arbinger publicó en España como La Caja. Este libro habla del autoengaño como una metáfora.

Aunque es un libro y una historia enfocada originalmente hacia el público adulto, leído con una actitud humilde y abierta puede ser una herramienta muy útil para los que somos adolescentes y nos reconocemos cada día y con muchas personas, en situaciones similares a algunas explicadas en el libro.

El concepto de “estar en la caja” no es un descubrimiento rompedor, pero sí que pone en palabras y hace más palpable un concepto que sabemos que nos pasa a todos y que, extrañamente, nos cuesta y nos resulta casi imposible de corregir inmediatamente.

Me refiero al concepto del autoengaño

A los humanos y, especialmente a los adolescentes, no nos gusta sentirnos como personas irrelevantes o invisibles. Sin embargo, así es precisamente como tratamos a los demás cuando nos autoengañamos. Cuando traicionamos el impulso de hacer algo positivo hacia otra persona, y lo cambiamos por una alternativa más fácil y egoísta, nos autoengañamos para justificar nuestra actitud y seguir pareciendo personas de lo más honradas y espabiladas, entrando de esta manera “en la caja”. Una vez ahí, el proceso que sigue es destructivo, ya que provocas que los que te rodean entren también en su propia “caja”, empezando un bucle que no acaba nunca.

El conocimiento de este concepto, su funcionamiento y su solución son herramientas muy útiles si las consigues integrar en tu día a día habitual. Sólo el hecho de conocer el concepto te hace cuestionar cualquier acción tomada, y que valores si es una acción realizada desde fuera o desde dentro de “la caja”.

Y es que la vida es muy fácil “fuera de la caja”. Según mi punto de vista, cuando soy consciente de estar fuera, vivo mucho más tranquilo, además de ser mucho más amable, sociable y abierto a aprender cosas nuevas.

El foco pasa de estar contigo a estar con los demás. En la realización más pura de esta idea se encuentra el secreto de una felicidad genuina.

Con estos conocimientos simples eres capaz de corregir tus comportamientos QUERIENDO corregirlos, avanzar como persona y, en cierto modo, provoca una reducción del ego.

Sería fantástico imaginarme a mí mismo y a mi mundo de amistades más abiertos a cambiar, con un ego mucho más reducido y con una mentalidad abierta. Pero para ello, debemos intentar traspasar “la caja” de doble capa de acero en la que nos encontramos la mayoría y, para que funcione, primero debemos darnos cuenta, ganar conciencia. Ésta nos capacitará a hacer las cosas de una manera diferente y auténtica.

Estas son mis reflexiones, las de un adolescente de 19 años, hambriento de “vida”.