Por Sam Whitney, The Arbinger Institute

Voy a proponer una idea simple con la que probablemente estarás de acuerdo: todos tenemos un impacto en las personas que nos rodean.

Lo sé … no estoy diciendo nada que no sepamos. Incluso, puede parecer irrelevante o poco importante. Por supuesto que tenemos impacto en las personas que nos rodean. Y ellos tienen impacto en nosotros. ¿Y qué?

Nuestro impacto condiciona la capacidad de obtener resultados

En el trabajo que hacemos con nuestros clientes, vemos cómo nuestra capacidad de influir en los demás y lograr resultados es una función directa de hasta qué punto somos conscientes de nuestro impacto en los demás: ser conscientes de nuestro impacto es un elemento crítico del éxito. Este principio se aplica no solo con los compañeros de trabajo, jefes o equipo, sino también con nuestros clientes.

Incluso podría decir que nuestra capacidad de influir en los demás, mejora o empeora según el nivel de consciencia que tengamos de nuestro impacto.

Cuando no somos conscientes de nuestro impacto podemos causar todo tipo de problemas a los demás. Por ejemplo, recientemente en una conferencia observé que había muchas personas caminando y enviando mensajes de texto a la vez. Era divertido ver cómo caminaban en lo que pensaban que era una línea recta, ajenos a lo que sucedía a su alrededor. Chocaban con objetos y con otras personas, a veces convirtiéndose en un verdadero obstáculo que sortear. Su falta de conciencia no solo obstaculizaba su propio progreso, sino que también dificultaba la capacidad de los demás de llegar a donde se dirigían.

¿Con qué frecuencia te ocurre esto en tu vida personal o en el trabajo? ¿Con qué frecuencia causamos involuntariamente problemas a los demás?

Curiosamente, la mayoría de las personas que caminaban y enviaban mensajes de texto no se daban cuenta del impacto negativo que estaban teniendo en quienes les rodeaban. De hecho, ¡se enfadaban con aquellos con quienes chocaban! Este es un fenómeno común: cuando no somos conscientes de nuestro impacto en los demás, a menudo culpamos a fuentes externas de nuestros problemas en lugar de reconocer nuestra responsabilidad. Y al culpar a otros, perdemos el poder de cambiar las cosas.

Puedes mejorar tu impacto desde la curiosidad

Si te pregunto, “¿cuál es tu impacto en tus compañeros de trabajo más cercanos?”, ¿lo sabes con certeza? Si no, ¿cómo lo podrías saber?

En Arbinger hemos descubierto que la mejor manera de saberlo es preguntar.

Dejad que os ponga un ejemplo. Un cliente transformó radicalmente la colaboración entre los equipos y la cuenta de resultados convirtiendo la curiosidad en una práctica. Después de una serie de problemas que tuvieron con un cliente interno, llamaron a uno de sus representantes comerciales y le dijeron: “Nos hemos dado cuenta de que hemos tenido conflictos con vosotros en el pasado, pero nos gustaría entender mejor de qué modo hemos contribuido a generar estos conflictos, cuál ha sido nuestra parte de responsabilidad …”. Así que se dirigieron a la oficina del cliente, se sentaron con él y escucharon al cliente describir los problemas que él y su equipo habían tenido con el producto. Durante los meses que siguieron, el equipo trabajó con el cliente para crear un documento que enumerara todos los requisitos que el cliente necesitaba que cumpliera el producto. “A partir de ese momento, empezamos a usar este documento para comprobar la eficacia de cada producto que desarrollamos”.

En otras palabras, crearon un proceso para verificar el impacto del equipo y garantizar que cumplían con las necesidades del cliente. Luego expandieron este proceso a sus otros clientes, preguntándoles con regularidad: “¿Qué problemas os estamos causando?”

Los resultados fueron asombrosos. La confianza y la satisfacción del cliente aumentaron mientras disminuían el número de defectos de los productos que lanzaban al mercado. Además, consiguieron ahorros importantes en tiempo y en el coste de desarrollo de producto.

Así que, ¡sé curioso de verdad! Haz preguntas a tus clientes (internos o externos) con una mente abierta, con un deseo genuino de ayudar, averigua cosas que no sabías y haz los ajustes necesarios en tu forma de trabajar. De este modo, mejorarás tu impacto y, en consecuencia, la capacidad de obtener e incluso mejorar los resultados.

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