MINDSET EXPERIENCE SESIÓN 2

La principal causa de la poca colaboración: el bajo nivel de compromiso en la empresa

En la sesión anterior vimos la importancia de colaborar más en entornos VUCA y lo difícil que es lograrlo. En esta sesión vamos a profundizar en la principal causa de la falta de colaboración en las empresas:
el bajo nivel de compromiso.

La falta de compromiso en cifras

La razón principal porque se aprecia poca colaboración entre las personas en las empresas es el bajo nivel de compromiso. Y es precisamente en entornos VUCA, donde el compromiso de los equipos y la alineación con los resultados de la organización se torna imprescindible. Hay muchas empresas que lo saben y están centrando sus esfuerzos en afianzar el compromiso de los trabajadores, pero no es fácil.

Según un estudio reciente de Gallup en 14 países, solamente el 30% de los empleados están activamente comprometidos con la organización, mientras el 52% no lo están. Pero este dato no es el más preocupante. Lo que verdaderamente preocupa es que el 18% de los empleados están “activamente no comprometidos”. Esto significa que hacen cosas que van en contra de la organización. Por poner el ejemplo de un caso real, la oficina central de uno de los clientes de Arbinger detectó que el Director Financiero de una de sus delegaciones estaba falseando los datos y la delegación perdía dinero. Este hecho se descubrió al cabo del tiempo y supuso unas pérdidas considerables, que se podrían haber evitado.

  • Empleados activamente comprometidos 30% 30%
  • Empleados NO comprometidos 52% 52%
  • Empleados ACTIVAMENTE NO comprometidos 18% 18%

El coste económico de la falta de compromiso

Además, el coste de la falta de compromiso es elevadísimo para nuestras organizaciones.

Según el mismo estudio de Gallup, el coste de la falta activa de compromiso asciende al 34% del salario medio de los trabajadores.

Te proponemos hacer un cálculo rápido: toma el salario medio en tu organización y multiplícalo por el 18% de trabajadores activamente no comprometidos y por el 34% del coste de su salario medio para saber cuánto está perdiendo la empresa.

Por ejemplo, supongamos una organización de 1000 trabajadores, de los cuales 180 están activamente no comprometidos, con un salario medio de €30.000 y el 34% del coste de la falta de compromiso. Pérdidas: €1.836.000.

%

Coste de la falta activa de compromiso

¿Cómo puede suceder algo así?

Cuando todo va bien, la empresa atraviesa años de bonanza económica, se pagan unos buenos sueldos y se trabaja a buen ritmo en un lugar donde los recursos abundan, entonces me siento seguro y estoy de buen humor y trabajo con buen ánimo, colaborando más con los colegas. Pero, ante el riesgo de despidos, re-estructuraciones, escasez de recursos e incertidumbre, suelo retraerme y proteger lo mío. Entonces fácilmente me centro solamente en mis propios objetivos, necesidades y retos e ignoro los del resto. A pesar de que soy consciente de que es precisamente en este momento cuando la organización está necesitando más de mí y espera de mi equipo mayor compromiso y colaboración.

En el entorno de una organización, igual que en cualquier forma de comunidad o sistema donde convivimos, hay ciertas normas de conducta que se esperan de nosotros por el bien común: no saltarse un semáforo en rojo, no hacer ruido por las noches para no despertar a los vecinos, etc …

Cuando me contratan en una organización, se espera de mí que cumpla con mis funciones y tareas y lo haga para ayudar a la organización a conseguir sus resultados.
Sin embargo, no siempre lo hago.
Y la pregunta es:
¿Por qué no, qué me lo impide?

Cuando me contratan en una organización, se espera de mí que cumpla con mis funciones y tareas y lo haga para ayudar a la organización a conseguir sus resultados.
Sin embargo, no siempre lo hago.
Y la pregunta es:
¿Por qué no, qué me lo impide?

La cuestión del ‘auto-engaño’

Imaginemos que uno de mis objetivos es alcanzar X cifra de ventas al mes. Se espera de mí que ponga todos los medios para lograrlo. Ese es el objetivo que se me ha encomendado. Pero, lo cierto es que vender a mí personalmente no me gusta mucho y pospongo las llamadas y visitas a posibles clientes y no alcanzo los resultados. Estamos de acuerdo en que, gracias a mi facultad de elegir, yo puedo optar por coger el teléfono o mandar ese correo porque sé que es lo que debo hacer. Pero no lo hago. En ese instante, cada vez que elijo no hacerlo, traiciono la intención o impulso inicial de hacerlo.

Caer en la trampa

Al traicionarme a mí mismo, necesito buscar todo tipo de justificaciones para proteger mi auto-imagen de persona que cumple con lo que se le encomienda. Encuentro excusas como: no tengo tiempo, a mí se me da fatal hablar con clientes, que lo haga otra persona, los clientes son muy difíciles de convencer, ya tengo mucho trabajo con otras cosas, etc … Solo de esta manera puedo sentirme justificado y “artificialmente” satisfecho con la decisión de no hacer las llamadas. He caído en la trampa del auto-engaño. Y lo peor de todo es que no sé que me auto-engaño.

Recordemos el primer día que empezamos a trabajar para la empresa, el contrato de trabajo que firmamos y el compromiso que adquirimos de hacer todo lo posible por ayudar a la empresa a conseguir sus resultados. Algo se torció en el camino.

¿Qué pudo haber pasado?

Este post ilustra qué pudo haber pasado y nos invita a reconsiderar nuestro compromiso y el de nuestros equipos con la empresa.

Para terminar la sesión de hoy, nos gustaría proponerte que realices otra actividad. Considera una de tus funciones o proyectos a los que quizás no has estado dedicando el tiempo y energía necesarios para lograr los objetivos que se te han encomendado. Dibuja una T en la hoja de una libreta y reflexiona y escribe sobre lo siguiente:

– En la columna de la izquierda, haz una lista de las cosas que sí has realizado en esta función o proyecto.

– Ahora, céntrate en la columna de la derecha y, recordando los objetivos, necesidades y retos de la organización o de la persona a la que reportas, empieza a escribir todo aquello que podrías haber hecho, pero que has ido posponiendo o simplemente, has decidido no hacer (por las razones que sea).

¿De qué te has dado cuenta? ¿Cómo son ambas listas? ¿Cuál es la más larga? ¿Qué te dice esto? Te invitamos a comentar tus reflexiones, si lo deseas.

En la última sesión del Mindset Experience veremos que construir organizaciones con personas comprometidas y equipos que colaboran, es posible cambiando la mentalidad.