Últimamente en el equipo de Arbinger se nos han presentado varias oportunidades para recordar que tener la mentalidad que queremos es una práctica, no un estado final al que podemos “llegar”. ¡Así que hemos decidido escribir sobre esto!

El fin es tener una mentalidad fuera de la caja

En Arbinger hablamos de desarrollar una mentalidad fuera de la caja, con la que vemos a los demás como personas que importan tanto como nosotros. De este modo, podemos tener en cuenta sus necesidades, retos y objetivos; incluso cuando estamos centrados en conseguir nuestros objetivos. La mentalidad fuera de la caja nos mueve hacia metas colectivas.

Por el contrario, con una mentalidad dentro de la caja estamos enfocados en nosotros mismos. Cuando estamos “en la caja” los demás no importan tanto como nosotros. En nuestro esfuerzo por protegernos a nosotros mismos, nuestra identidad, nuestro ego, nuestros resultados – cualquier cosa que pensemos que puede estar en juego, podemos acabar lastimando a los demás, utilizándolos o ignorándolos. ¿El resultado? Por lo general por debajo de lo que sería óptimo.

El modelo de Arbinger nos ayuda a cambiar la mentalidad, de tal forma que podamos llegar a ser más eficaces como individuos y como miembros de una organización.

No hay un fin

Si hay algo que podamos garantizar es que volvemos a entrar en la caja, incluso habiendo comprendido lo que significa estar fuera de la caja y por qué queremos seguir fuera. Nos metemos en la caja una y otra vez. Somos muy, muy buenos encontrando razones que justifiquen nuestras cajas. Somos muy hábiles manipulando nuestros pensamientos, sentimientos y acciones de tal forma que ni siquiera nos damos cuenta de que nos hemos metido en la caja.

Estaréis pensando, “¡este mensaje no es precisamente útil o esperanzador!”. Lo esperanzador, es que si caemos dentro de la caja no significa que hayamos fracasado. Meternos en la caja no nos hace malas personas, nos hace humanos.

Por eso desarrollar una mentalidad fuera de la caja es una práctica; un viaje, no un destino. En nuestro esfuerzo por conseguirlo, siempre hay espacio para mejorar, para aprender.

Se puede mejorar

Si el objetivo es estar cada vez más fuera de la caja, ¿qué podemos hacer? Podemos desarrollar y aplicar estas tres habilidades:

Auto-conciencia. Primero, debemos cultivar la habilidad de darnos cuenta de cuándo nos estamos metiendo en la caja. Podemos identificar nuestras propias “banderas rojas” –  como ponernos sarcásticos, o quedarnos callados, o sentir cómo el corazón palpita más rápido. Sean cuales sean nuestras “banderas rojas”, las podemos identificar y adquirir destreza en detectarlas.

Auto-corrección. Cuando hemos aprendido a detectar las señales de que estamos en la caja, podemos usar las herramientas que están a nuestra disposición para cambiar nuestra mentalidad. Por ejemplo, podemos parar un momento y tomarnos un momento para reflexionar sobre cómo la otra persona puede estar viviendo la situación.

Auto-responsabilidad. Ésta es la parte verdaderamente “práctica”: primero, debemos comprobar con regularidad cómo está nuestra mentalidad.  Luego, debemos verificar con nosotros mismos y con los demás si nuestros esfuerzos han ayudado de verdad. Finalmente, debemos preguntar que más podríamos hacer para seguir siendo útiles a los demás.

Si practicamos estas tres habilidades, acabaremos desarrollando nuevos hábitos. Ejercitamos el “músculo” de la memoria y, aunque estamos seguros de que volveremos a entrar en la caja, la práctica de la auto-conciencia-corrección-responsabilidad, nos permitirá salir de la caja antes, con más frecuencia y de forma consistente.

¿Te animas a practicar?

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