Generalmente, cuando vemos los puntos débiles de los demás, solemos responder de dos maneras … con resultados claramente distintos. 

¿Cómo reaccionamos cuando a alguien no se le da bien algo?

Cosa que ocurre muy a menudo.

Puede que algún miembro de mi equipo tenga dificultades en desempeñar alguno de sus roles.

O tal vez un compañero de trabajo no responde con suficiente rapidez a las solicitudes de los clientes.

O puede que mi jefe no cumpla aquello que se ha comprometido a hacer.

Cuando observamos estos puntos débiles en los demás, podemos responder desde una de las dos mentalidades: con una mentalidad “dentro de la caja” o con una mentalidad “fuera de la caja”.

 

Dos mentalidades

Con una mentalidad “dentro de la caja”, nos enfocamos solo en nuestras metas y objetivos personales. Vemos a los demás no como personas con sus propias necesidades, retos y objetivos, sino como objetos.

Con una mentalidad “fuera de la caja”, vemos a los demás como personas que importan tanto como nosotros. Tenemos en cuenta sus necesidades, retos y objetivos, y nos centramos en los resultados colectivos.

 

Reaccionando con una mentalidad “dentro de la caja”

En las situaciones que hemos descrito antes, si elegimos responder con una mentalidad “dentro de la caja”, ¿cuáles serían las consecuencias?

Si estuviéramos “en la caja”, posiblemente juzgaríamos a esa persona, la podríamos considerar inferior o deficiente, un obstáculo en nuestro propio camino hacia el éxito y la felicidad. Como resultado, probablemente los micro-gestionaríamos, les “quitaríamos” los proyectos clave, nos quejaríamos de ellos, desconectaríamos de nuestro propio trabajo … la lista podría continuar.

Además, justificaríamos nuestra perspectiva, nuestras elecciones y nuestro comportamiento. Seguramente, nos diríamos cosas como:

“¡Por ​​supuesto que tengo que decirles exactamente cómo hacer su trabajo! Si no lo hago, ¡lo estropearán!»

“La empresa está desperdiciando sus recursos con esta persona. ¡Deberían echarlo!”

«No puedo creer que tenga un jefe tan incompetente. Mejor hago lo justo y punto”

También podríamos gestionar esta situación de otra manera: podríamos tratar de corregir, enseñar o ayudar a la otra persona. Pero lo cierto es que cuando estamos “en la caja” juzgamos al otro e intentamos cambiarle para que nos haga la vida más fácil. Como el otro puede sentir que queremos que cambie para satisfacer nuestro propio fin, suele resistirse a nuestra «ayuda».

¿Y si nos paramos a pensar en el coste de este tipo de acciones y justificaciones? Estaríamos hablando de fricción, conflictos, proyectos estancados … y mucho tiempo y energía desperdiciados.

 

Reaccionando con una mentalidad “fuera de la caja”

Y si elegimos responder con una mentalidad “fuera de la caja”, ¿cuál sería el resultado?

Como dijo un cliente de Arbinger, “Con una mentalidad “fuera de la caja”, puedo ver las debilidades de los demás tan claramente como lo hago con una mentalidad “dentro de la caja”. La diferencia es que mi “modo de ver” me conduce a la compasión y la empatía y despierta en mí las ganas de hacer cosas que ayuden a esta persona. De la misma manera que espero que alguien me ayude a mí con mis propios puntos débiles.»

La mentalidad “fuera de la caja” no es ciega a la realidad de los problemas, fallos y retos que experimentan los demás. De hecho, cuando estamos “fuera de la caja”, podemos ver estas cosas con mayor claridad, porque nuestras creencias y justificaciones no nublan la mirada. Sin embargo, el modo de responder a estos problemas, es radicalmente diferente.

Al ver a la otra persona como persona, en vez de juzgarle, sentimos curiosidad. Nos interesa de verdad que la persona supere sus dificultades. Nos planteamos: “¿cuál es su dificultad y cómo podría ayudarle?”

Por ejemplo:

Con el miembro de nuestro equipo que tiene dificultades en alguno de sus roles o tareas, le hacemos coaching. Nos damos cuenta, sin juzgarlo, de que esta persona no es una buena opción para este rol/tarea y que es mejor que asuma otras responsabilidades.

En cuanto al compañero que se retrasa en responder a los clientes, podemos hacerle ver el impacto que sus retrasos tienen en el cliente y podemos ofrecerle nuestra ayuda para configurar un sistema de administración de tareas.

Incluso en el caso de nuestro jefe, podemos mantener una conversación para valorar cómo podemos ayudarle a delegar mejor la toma de decisiones.

¿Cuál sería el resultado si respondiéramos con esta mentalidad “fuera de la caja”?

Seguramente, mejorarían las relaciones, la comunicación, la toma de decisiones sería más efectiva y seríamos capaces de resolver los problemas … y no desperdiciaríamos tanto tiempo y energía.

La próxima vez que veas el punto débil de alguien, ¿cómo vas a responder?

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