Por Heather Adams, Directora de Marketing del Instituto Arbinger

Tendemos a suponer que la forma en que vemos las cosas es como son. ¿Por qué supone un problema?

En su libro Unleashing the Power of Unconditional Respect: Transforming Law Enforcement and Police Training, los autores Jack Colwell y Chip Huth escriben:

Tendemos a hacer la clase de suposiciones que mostramos a continuación:

  • La forma en que veo algo es cómo es.
  • Lo que siento con respecto a alguien es su modo de ser.
  • La forma en que recuerdo un evento es cómo fue.

Si no estás de acuerdo conmigo eres estúpido, mentiroso o psicótico (desconectado de la realidad).

La ironía es que esta supuesta base de pensamiento (todos los problemas y malentendidos son externos a mí) es la cúspide de la ignorancia autoimpuesta, el engaño e incluso la psicosis. Probablemente la única razón por la que no se considera patológico es que es endémico.

Descripción completa: Jack Colwell es el Director de Seguridad Pública de Arbinger. Chip Huth es Consultor Senior de Arbinger y Comandante del Departamento de Policía de Kansas City, Missouri.

En este post me gustaría explorar esta idea de las suposiciones. ¿Por qué las hacemos? ¿Cuándo son útiles y cuándo constituyen un problema?

Hacemos suposiciones constantemente

Mientras conducía la semana pasada alguien me adelantó, bastante rápido, por el carril de la derecha.

El que conducía el otro coche era una persona peligrosa, con exceso de confianza, que se creía por encima de la ley, ¿verdad?

Hace años tuve una jefa que criticaba siempre pequeños detalles en los resúmenes y documentos que yo preparaba.

En realidad, no me valoraba. ¡Para ella nada era lo suficientemente bueno!

Mi compañero de trabajo y yo nunca nos ponemos de acuerdo en la manera de prepararnos para los eventos a los que asistimos.

No tiene ni idea.

En estos ejemplos, supuse y, de hecho, estaba convencida, de que la forma en que yo veía la situación (o a la persona) era la única forma en que las cosas podían ser.

¿Te han pasado este tipo de cosas alguna vez? En esas situaciones, ¿qué es lo que sabías sobre cómo eran las cosas en realidad? Según tu modo de ver ¿cuál era la verdad? ¿Podría haber otra forma de ver las cosas?

¿Por qué hacemos suposiciones?

Hacemos suposiciones porque son una forma eficiente de procesar el mundo.

Como explicó un profesor de neurobiología de Yale, la gran red neuronal del cerebro requiere enormes cantidades de energía para mantenerla en funcionamiento:

Hay más de cien mil millones de células en nuestro cerebro y cada una de ellas hace más de diez mil conexiones con otras células cerebrales. Si bien la gran cantidad de combinaciones posibles de conexiones neuronales permite un pensamiento de orden superior, éste es un gran problema a nivel evolutivo en términos de coste de energía… De modo que el cerebro tiene que codificar las cosas de manera eficiente para ahorrar energía.

Una forma en que nuestro cerebro ahorra energía es haciendo suposiciones. Nos basamos en nuestras experiencias pasadas para encontrar patrones sobre cómo funciona el mundo. Cuando encontramos situaciones nuevas, aplicamos estos patrones, o suposiciones, a la situación nueva.

Este proceso nos ahorra energía a la hora de analizar cada situación de nuevo. ¡Y a menudo es bastante útil! Puedo suponer, por ejemplo, que la vestimenta de trabajo de la semana pasada también será apropiada esta semana. Así que no necesito usar mucha capacidad neuronal para decidir qué ponerme para ir a trabajar.

Cuando hacer suposiciones es un problema

Como señalan Jack Colwell y Chip Huth, las suposiciones comienzan a causar problemas cuando creemos que nuestra manera de interpretar una situación es la única forma de interpretar dicha situación… y, además, si alguien no ve las cosas como nosotros es de alguna manera “menos que”. “No están informados, son estúpidos o simplemente están equivocados”.

Cuando interactuamos con otras personas, cada uno aporta sus propias experiencias y antecedentes a la mesa para informar de cómo ve las cosas. Casi siempre es un error suponer que nuestra forma de ver es la única forma de ver.

Si además de hacer suposiciones, emitimos juicios y empezamos a etiquetar a aquellos que no están de acuerdo con nosotros, invitamos al conflicto. Imagina que alguien hace un comentario que contiene un juicio que se fundamenta en una suposición. Por ejemplo, estás conversando con alguien sobre un evento que ambos experimentasteis y la otra persona dice: “Estoy absolutamente seguro de que sucedió X. Estás equivocado.”

¿Cuál es probable que sea tu respuesta? ¿Qué tipo de relación te está invitando a establecer la otra persona? ¿Cuántas veces somos nosotros los que nos comportamos así?

Curiosidad: el antídoto de las suposiciones

Una manera que nos puede ayudar a dejar de hacer suposiciones, consiste en mostrarnos profundamente curiosos acerca de la situación o la persona en cuestión. Podemos hacernos preguntas como:

  • ¿Qué le podría estar pasando a esta persona?
  • ¿Cómo podría estar viendo las cosas?
  • ¿Qué más podría ser cierto acerca de su modo de ver la situación?

Simplemente hacerse preguntas como éstas nos ayuda a mantenernos abiertos a la posibilidad de que nuestra verdad no sea la única verdad. Desde esta apertura, creemos automáticamente que:

  • Mi modo de ver las cosas es solamente UN modo de ver.
  • Lo que siento con respecto a alguien es lo que YO siento.
  • La forma en que recuerdo un evento es MI recuerdo de dicho evento.

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