Por Sam Whitney, The Arbinger Institute

La historia de Centralia, Pennsylvania, nos recuerda que para resolver un problema, hay que mirar debajo de la superficie.

Cuando surge un problema, a menudo queremos resolver sus efectos visibles: sus síntomas. En nuestras organizaciones, esto generalmente significa comportamientos, lo que las personas están haciendo; cómo están actuando. Pero abordar lo que podría estar impulsando esos comportamientos podría ser más beneficioso. Para hacer eso, quizás tengamos que mirar debajo de la superficie y observar nuestra forma de pensar.

Un pueblo fantasma moderno

En el condado de Columbia, Pennsylvania, se encuentra la ciudad desierta de Centralia. Antiguamente una ciudad minera de carbón, Centralia era el hogar de casi 1.s000 personas en la década de los 1980s. Pero hoy, esa población se ha reducido a solo cinco personas.

En la superficie, nada sobre Centralia revela la razón por la cual se ha convertido en una ciudad fantasma moderna. Solo el carácter espeluznante de calles vacías y casas abandonadas insinúa que Centralia es diferente a otras ciudades.

Entonces, ¿por qué razón abandonaron Centralia sus habitantes?

Bajo la superficie, Centralia es literalmente un fuego ardiente. En la década de los 1960s, en un esfuerzo por eliminar la creciente basura en la ciudad, el pueblo de Centralia contrató a bomberos para reducir la cantidad de basura quemándola. Sin embargo, el fuego encendió accidentalmente una grieta abierta en una veta de carbón enterrada profundamente en el suelo. El fuego creció a medida que resplandecía a través de túneles mineros abandonados.

Durante años, el fuego ardió bajo tierra sin que nadie lo notara. Cada año se extendía unos 23 metros, hasta que finalmente comenzó a debilitar la integridad estructural de la tierra sobre la que Centralia se aposentaba. Cuando el socavón de la tierra defectuosa emergió, los residentes de Centralia se despertaron y se dieron cuenta de los peligros que acechaban bajo sus pies.

En un caso, un niño cayó varios metros en un sumidero mientras caminaba por un patio trasero.

Pero el fuego feroz y sus sumideros no eran los peores peligros. Lo que amenazó -y sigue amenazando- a los ciudadanos de Centralia son los gases letales que liberó el incendio.

Finalmente, los habitantes de Centralia desertaron de su ciudad incendiada y tóxica.

Hoy, el fuego todavía arrecia bajo Centralia y se prevé que arda durante otros cien años.

¿Qué tiene que ver esto con las organizaciones?

Al igual que Centralia, los problemas visibles dentro de nuestras organizaciones solo podrían ser el resultado de problemas mucho más profundos.

Las organizaciones a menudo están plagadas de problemas. ¡Los líderes pueden romperse la cabeza al estancarse los indicadores clave! Pueden aparecer silos entre departamentos. Las personas pueden centrarse más en salvar su piel que en crear una colaboración significativa. Otros pueden llegar a ser como los muertos vivientes, caminando por los pasillos desentendidos y sin comprometerse.

Pero estos problemas son solo síntomas de una enfermedad más profunda. Al igual que la ciudad de Centralia, la verdadera causa se encuentra debajo de la superficie. En el fondo, la organización está experimentando lo que podríamos llamar un problema de mentalidad.

Cuando hablamos de mentalidad nos referimos a cómo vemos y respondemos a las personas que nos rodean. Cuando las personas tienen una mentalidad intrínsecamente egoísta, consideramos que es una mentalidad dentro de la caja. Con una mentalidad dentro de la caja, trabajamos enfocándonos solo en nuestros objetivos y desafíos. También nos volvemos ciegos a nuestro impacto en la organización.

De manera similar a como el fuego ardió inadvertidamente durante años debajo de Centralia, una mentalidad dentro de la caja puede comenzar a establecerse en nuestra organización sin nuestro conocimiento.

A menudo, no es hasta que la cultura de nuestra organización se siente tóxica o nuestros resultados comienzan a disminuir que finalmente nos damos cuenta de que algo podría estar mal.

Resolver el problema desde el cambio de comportamiento

La mayoría de los líderes instintivamente quieren ayudar a sus organizaciones. Pero si solo conocen los síntomas y no la causa de los problemas, solo podrán resolverlos en parte.

Generalmente solo vemos problemas de comportamiento y tratamos de solucionarlos, por ejemplo, cambiando un proceso o celebrando más reuniones. También podríamos tratar de cambiar la cultura estableciendo nuevas políticas y sistemas.

Sin embargo, por mucho que nos esforcemos, sabemos que a veces para dar un paso hacia adelante tenemos que dar dos pasos hacia atrás. Si no lo hacemos, por mucho dinero o recursos humanos que invirtamos solucionando solo los comportamientos, nada tendrá un efecto duradero real.

Resolver el problema desde el cambio de mentalidad

Lo que se necesita es un cambio en la mentalidad.

Debemos cambiar una mentalidad dentro de la caja (enfocada en uno mismo) a una mentalidad fuera de la caja (enfocada en la misión o resultados colectivos).

Una mentalidad fuera de la caja hace que las personas se den cuenta y sientan el impacto que tienen en los demás. Nos ayuda a ver a los demás como personas que importan tanto como nosotros y que tienen sus propios objetivos, retos y roles únicos.

Con una mentalidad fuera de la caja, los individuos consideran que sus esfuerzos son una parte del todo. Trabajamos para ajustar nuestros esfuerzos para cumplir y superar los resultados. Nos sentimos naturalmente motivados para dar lo mejor de nosotros mismos al hacernos responsables de nuestro impacto en los demás y en la organización. Encontramos más satisfacción en nuestro trabajo y podemos mejorar nuestras relaciones, incluidas aquellas con clientes y colegas.

Adoptar una mentalidad fuera de la caja es para la organización lo que finalmente habría sido apagar el fuego subterráneo en Centralia: resolver el problema subyacente que está perjudicando a la organización.

Así que, la próxima vez que surja un problema, recuerda la ciudad de Centralia y mira debajo de la superficie para encontrar la verdadera causa.

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