Recuerdo que cuando era una niña, me encantaba prepararme para la vuelta a la escuela. Tres meses de vacaciones eran demasiado tiempo para mí. Me encantaba el olor de los libros nuevos, empezar a tomar notas en cuadernos vacíos… Echaba de menos a mis compañeros, pero sobre todo echaba de menos la sensación de descubrir, de aprender algo nuevo.

Si algo hemos podido constatar durante estos últimos meses es que la tan mencionada “nueva normalidad” será dinámica, se irá modificando permanentemente y que va a requerir reinventarnos y aprender rápidamente. Los profesores de Singularity University John Hagel & Gary Bolles, denominan a este proceso el pasaje de la “eficiencia escalable” al “aprendizaje escalable”.

De ahí que los líderes y las organizaciones que tienen mayores probabilidades de prosperar son aquellas que son capaces de equilibrar resiliencia, adaptabilidad y predicción. Además de potenciar el aprendizaje de las llamadas “soft skills” de sus equipos, como la capacidad de trabajar en equipo, el compromiso o la responsabilidad.

¿Cómo liderar e inspirar en un escenario que genera ansiedad e incertidumbre?

Un estudio Gallup sobre el comportamiento humano ante situaciones de crisis, destaca lo que las personas esperan de sus líderes, un plan para salir adelante que les indique el camino a seguir (las acciones a realizar) y en el que puedan contribuir.

Cinco son los aspectos que destacó la encuesta y que aumentaban la confianza, la compasión, la estabilidad y la esperanza:

  1. Que el equipo directivo tenga un claro plan de acción
  2. Sentirse bien preparado/equipado para realizar el trabajo que se le pide
  3. Que el jefe directo le mantenga informado de lo que ocurre
  4. Que su organización se preocupe por su bienestar
  5. Establecimiento de pautas claras de distanciamiento social que permitan trabajar en un entorno seguro.

Sin duda, los Directores de Personas tienen un papel muy importante en el proceso de trasformación de las organizaciones. Porque no se trata sólo de adecuar los espacios y reorganizar a las personas para que la recuperación de la actividad presencial se realice con seguridad. La nueva realidad requiere un nuevo liderazgo, una nueva cultura, una nueva manera de hacer las cosas.

Los medios tecnológicos y los procesos también son una parte fundamental de la actividad empresarial, impactan en el resultado de nuestro trabajo y adaptarlos a las circunstancias actuales requiere esfuerzo, pero detrás de ellos, frente a ellos hay personas. Expertos profesionales que los diseñan en base a unos requerimientos, personas que los prueban y personas que los utilizan cada día… Recordemos que la diferencia entre dos organizaciones que se dedican a lo mismo, que tienen los mismos procesos, la misma tecnología, está en las personas, en sus líderes y en sus equipos.

Si calculamos el coste de reuniones ineficaces, conflictos internos, males entendidos, falta de comunicación, de compromiso… y el impacto en la no consecución de los objetivos, podemos asegurar sin equivocarnos que hacer lo que haga falta para tener equipos bien preparados y motivados, es una inversión ganadora.

Como dijo en una ocasión Tom Peters, experto en gestión empresarial, “las personas siempre deben ir por delante y su bienestar deber ser el sentido y misión de toda organización empresarial, cuyo único cometido es mejorar la vida y aumentar la felicidad de una sociedad”.

¿Nos imaginamos formando parte de una organización como ésta?

Existen cientos de organizaciones que están ayudado a sus líderes y a sus equipos a transformar su manera de hacer las cosas, que han puesto a las personas en el centro porque han comprobado que la mentalidad, la manera en la que vemos a las personas, influye en nuestro comportamiento.

Como individuos, podemos tomar conciencia y mejorar el impacto de lo que hacemos y cómo lo hacemos, lo que decimos y cómo lo decimos, en la organización de la que formamos parte. Es como cuando escuchamos en las noticias, las graves consecuencias que tiene en el medio ambiente el uso del plástico. Podemos lamentarnos y seguir con nuestra vida, o podemos pensar cómo reducir su uso y tomar medidas concretas. En las organizaciones ocurre lo mismo, podemos quejarnos de lo mal que lo hace un compañero, un departamento… o podemos actuar: enfocándonos en lo qué podemos hacer para mejorar nuestro impacto en él, ayudándole a mejorar su impacto en nosotros. Las organizaciones cambian, avanzan, cuando los miembros cambian y mejoran.

Y es que vivir, trabajar con personas que demuestran que nos tienen en cuenta, que están dispuestas a ayudarnos a conseguir los objetivos deseados, nos beneficia personalmente y beneficia a toda la organización.

¡Aprovechemos las oportunidades que nos ofrece este período de cambio, confiando en el potencial de las personas!


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Desarrollo e Implementación
de una Mentalidad Fuera de la Caja

20, 22, 27 y 29 de octubre 2020