La estabilidad es la piedra angular en la construcción de una organización, o de un estilo de vida, concebida para resistir los vaivenes. Sin embargo, ¿podría la búsqueda de la estabilidad oponerse al objetivo ideal de crecimiento?

Por Jack Colwell, Consultor Senior | 17 de abril de 2020
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Nadie quiere ser como una vela que se puede apagar con la más mínima brisa de adversidad.

Nadie quiere ser frágil, ¿verdad? La palabra misma trae a la mente la idea de que puede ser fácilmente roto, fracturado, o de ser endeble o inestable. Nadie quiere tener una psique frágil que, cuando surgen los desafíos inevitables de la vida y el trabajo, deba ser mimada, cuidada y protegida. Nadie quiere ser el tipo de persona con la que hay que ir de puntillas, para no alterar su frágil equilibrio emocional.

La gente quiere ser fuerte y resistente, capaz de soportar la incertidumbre y la volatilidad. En lugar de una vela, imaginamos que somos como una bombilla, a la que la brisa no puede afectar, ¿verdad?
La reciente pandemia ha ilustrado lo que el autor y filósofo, Nassim Nicholas Taleb, ha argumentado durante años. En el mundo actual complejo y volátil, la resistencia y la fuerza no son suficientes.

Es cierto, la bombilla soporta la brisa (adversidad externa) y se ilumina, siempre que esté sobre una base sólida, tenga un flujo de corriente uniforme y no se agite (estabilidad interna). En un ambiente inestable, la bombilla se vuelve frágil. Del mismo modo, intentar ser resistente en el entorno laboral actual puede hacer que uno se vuelva frágil.

En su libro, Anti-fragile: Things That Gain from Disorder, Taleb explica que la anti-fragilidad es la cualidad esencial de individuos, familias, empresas, sistemas y gobiernos que desean prosperar en un mundo cada vez más complejo y volátil. Taleb argumenta que el objetivo no es ser como una vela o una bombilla, sino como un fuego, avanzando, creciendo y siendo impulsado por los vientos de la adversidad y los desafíos que encontramos en el camino. Ser resistente ya no es suficiente para recuperarse de la adversidad y la volatilidad. Tienes que recuperarte más fuerte y mejor. Tienes que volverte anti-frágil.

Anti-fragilidad y mentalidad
Para ilustrar la relación entre anti-fragilidad y la mentalidad enfocada hacia los demás (fuera de la caja), considera estas sencillas comparaciones de situaciones y reacciones cotidianas:

Cuando veo disfunción en la organización,
Frágil
…. Me siento frustrado y bloqueado.
Resistente
…. No dejo que me moleste; Espero hasta que el problema se resuelva solo.
Anti-frágil
… Me siento estimulado por la oportunidad de deshacer malentendidos y encontrar nuevas formas de trabajar en colaboración y ayudar a que las cosas salgan bien.

Cuando siento que otros están siendo hostiles o apáticos hacia mí,
Frágil
… Me siento enojado o resentido, aplastado u oprimido.
Resistente
…. Intento ignorarlos y hacer mi trabajo.
Anti-frágil
… Me interesa, siento curiosidad sobre sus motivos y sobre dónde creen que he podido contribuir a ellos.

Cuando veo a otros que están desconectados y trabajan a un nivel mínimo,
Frágil
…. Pienso que, si pueden salirse con la suya sin trabajar, ¿por qué debería yo trabajar duro?
Resistente
… intento seguir esforzándome y no dejo que me moleste.
Anti-frágil
… Compruebo si de alguna forma he podido ser un obstáculo o no he cumplido con mi responsabilidad hacia ellos.

Cuando veo cuellos de botella, trámites burocráticos y micro-gestiones en la organización,
Frágil
… Pienso «ya volvemos a estar igual, ¿por qué molestarse en intentarlo de nuevo?»
Resistente
… trato de no dejar que me moleste, pues sé que en todas las organizaciones tienen los mismos problemas.
Anti-frágil
… Entiendo que los que son muy prudentes tienen muchas presiones y temores que los obstaculizan, hago todo lo posible para descubrir y eliminar sus preocupaciones y animarlos.

Cuando no obtengo los aumentos y beneficios que siento que merezco,
Frágil
… me «voy» desconectando y hablando mal de la organización.
Resistente
… trato de ignorarlo y seguir trabajando como siempre.
Anti-frágil
… Compruebo si hay alguna forma en que los haya obstaculizado o no haya cumplido con mi responsabilidad hacia ellos.

A partir de estos ejemplos, cada lector puede reflexionar sobre cómo es, suena … tener una mentalidad enfocada en los demás (fuera de la caja), anti-frágil, durante una pandemia. No se trata de tener la capacidad de evitar la posibilidad de ser afectado, perjudicado (se han hecho intentos similares y a menudo equivocados y con el tiempo solo debilitan a la organización a medida que se suspenden). Más bien, se trata de comprender qué factores estresantes estamos experimentando y sentir curiosidad sobre cómo pueden impulsar el aprendizaje y el crecimiento de nuestra organización.


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