Por el Instituto Arbinger

Tomar conciencia del momento en que estoy dentro de la caja es el primer paso para cambiar la mentalidad. Vamos a verlo en mayor detalle. ¿Qué veo o qué siento cuando estoy dentro de la caja? ¿Cómo puedo saber que estoy dentro de la caja?

En los posts de Arbinger, a menudo escribimos que con una mentalidad dentro de la caja nos centramos en nosotros mismos. Decimos que cuando estamos dentro de la caja, estamos ciegos a las necesidades, retos y objetivos de los demás. Que cuando estamos dentro de la caja, vemos a los demás como objetos en lugar de personas.

Pero puede que no sea tan fácil reconocer exactamente cuándo estamos dentro de la caja. Cuando tenemos una mentalidad dentro de la caja, nuestro discurso y nuestras emociones cobran especial relevancia, las sentimos con fuerza. De hecho, parece que nuestro punto de visto es el único posible.

El primer paso, y quizás el más importante, para cambiar la mentalidad consiste en darnos cuenta de cuándo estamos dentro de la caja.

Entonces, ¿qué es exactamente lo que veo y cómo me siento cuando estoy dentro de la caja? ¿Cómo puedo saber que estoy dentro de la caja?

Síntomas comunes de la mentalidad dentro de la caja

Con los años, hemos observado que existen ciertas características típicas de la mentalidad dentro de la caja. Estas características son tendencias, no la norma absoluta. Aun así, nos proporcionan una idea clara de lo que podría pasarnos cuando estamos dentro de la caja. Mientras lees esta lista, piensa en algunos momentos en que te pueden haber pasado estas cosas.

Cuando estamos en la caja, a menudo …

  • Sentimos que tenemos la razón o nos sentimos justificados. Nos convencemos de que nuestro modo de ver algo es el único modo; nuestra verdad es la única verdad. Nuestra perspectiva o curso de acción es, por supuesto, el correcto.
  • Nos ponemos a la defensiva. Sentimos que debemos probar que tenemos razón. Nos cerramos a las sugerencias o ideas de los demás. De hecho, hasta podríamos sentirnos amenazados por dichas sugerencias.
  • Culpamos. Al tener la necesidad de justificarnos, buscamos causas externas a nuestros problemas. No vemos cómo nuestro propio modo de actuar a contribuido a crear el problema o situación.
  • Horribilizamos al otro. En Arbinger hemos inventado esta palabra para describir el momento en que vemos lo peor de los demás, para así poder justificarnos y culparles a ellos.
  • Nos sentimos víctima. Pensamos: “¡¿Por qué yo?!” Vemos que los problemas y retos nos suceden a nosotros, como si fueran ajenos a nosotros y no hubiera nada que pudiéramos hacer al respecto.
  • Etiquetamos a los demás. Hacemos caricaturas en blanco y negro de los demás. Ponemos a otros en cajas que nos ayudan a justificar las nuestras.
  • Exageramos las diferencias. Nos distanciamos de los demás. Decimos cosas como: “yo nunca haría/diría …”
  • Exageramos los valores. Basamos nuestra postura sobre una cuestión en principios o valores que nos justifican.
  • Nos enfocamos en nosotros. Pensamos solo en nuestra propia perspectiva, necesidades y retos. Solo vemos el modo en que X situación nos afecta.

Banderas rojas personales

Además de estos síntomas comunes, cada individuo tiene “banderas rojas” personales que caracterizan su propia mentalidad dentro de la caja. Por ejemplo:

  • Un empleado de Arbinger, por ejemplo, sabe que se vuelve muy sarcástico cuando está dentro de la caja.
  • Otra persona del equipo se vuelve muy autocrítica y comienza a preocuparse por lo que los demás piensan de ella.
  • Un tercero se enfada, comienza a alzar la voz y no deja hablar al resto.
  • Un cuarto calla y se amuralla. Deja de hablar, escuchar y relacionarse con las personas con las que se siente frustrado.
  • Y hay otro empleado que observa que su diálogo interior se intensifica.

Estos ejemplos ilustran la miríada de formas que puede tomar la mentalidad dentro de la caja y cada persona tiene las suyas. El común denominador es que todas ellas se centran en uno mismo y en buscar la manera de auto-protegerse. Obvian las perspectivas, necesidades e inquietudes de los demás.

Banderas rojas físicas

Las situaciones difíciles para nosotros también pueden disparar banderas rojas personales de tipo físico. Cuando nos sentimos amenazados, podemos entrar en una reacción de congelación/ lucha / huida impulsada por el centro emocional primario de nuestros cerebros, la amígdala. Este es un mecanismo crítico de supervivencia del ser humano que nos permite responder rápidamente a situaciones de vida o muerte.

Desde un punto de vista de la mentalidad, he aquí el problema con este tipo de respuesta de lucha / huida / congelación: Nuestros cerebros no pueden diferenciar entre las amenazas físicas, que justificarían dicha respuesta, y los factores estresantes, no físicos, basados en las relaciones. Por ejemplo, cuando sentimos que nuestra identidad o ego (nuestra imagen autojustificadora) es cuestionada, podemos experimentar una respuesta del tipo lucha / huida / congelación, poco apropiada para una situación. Solemos actuar de maneras que más tarde lamentamos, y, sin pretenderlo, acabamos dañando nuestras relaciones, en el trabajo o en casa.

Los síntomas físicos de la respuesta de huida, lucha y congelación, especialmente cuando no existe una amenaza física, pueden ser útiles para identificar cuándo tenemos una mentalidad dentro de la caja. Es relativamente fácil saber cuándo nuestro corazón está acelerado, nuestra garganta se seca, o nuestros músculos se ponen en tensión, etc. Estos síntomas físicos pueden constituir señales de advertencia que nos permiten parar un momento, hace una pausa y comprobar nuestra mentalidad.

¿Qué se puede hacer?

Como se mencionó anteriormente, el primer paso, y quizás el más importante, para cambiar la mentalidad consiste en darnos cuenta de cuándo estamos dentro de la caja. Para cultivar esta auto-conciencia, primero tómate un tiempo para identificar y tomar nota de tus banderas rojas personales.

Luego comienza a observar el momento en qué aparecen. Al principio, puede que te resulte más fácil si te reservas un tiempo cada día para reflexionar e identificar los momentos de la jornada en que has estado dentro de la caja. Poco a poco, irás desarrollando tu capacidad de reconocer tus banderas rojas al momento.

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