Cada vez que nos encontramos ante un reto, una situación que nos parece injusta o que nos hace sufrir, ¿cómo elegimos actuar? ¿Con una mentalidad dentro de la caja o con una mentalidad fuera de la caja?

En mi lugar de trabajo la mentalidad es muy de ir a lo mío 

No tengo tiempo de aplicar ninguno de los marcos o herramientas de mentalidad

Mi jefe espera que cumpla sin rechistar, no que tenga una mentalidad 

Mis compañeros de trabajo son unos vagos y nadie les dice nada

Mi jefe no tiene ni idea

Los líderes en nuestra empresa van a lo suyo, no miran por el bien de la organización

Los jefes me endosan a la gente problemática y luego me atan las manos para que no pueda gestionarlos

Seamos sinceros, no podemos evitar sufrir en esta vida. Los problemas, los desafíos, la injusticia, los malos tratos, los obstáculos e incluso la tragedia caracterizan gran parte de nuestro trabajo y experiencia personal. Además, algunas personas a veces actúan con mala intención. En todas las culturas, tanto periódicos, como la historia y las historias personales están plagadas de ejemplos sobre personas que actúan con mala intención, perjudicando deliberadamente a los demás.

Y hay algo que puede empeorar aún más la tragedia y la maldad.

La mentalidad dentro de la caja exacerba el sufrimiento

Cuando abordamos el inevitable sufrimiento de la vida con una mentalidad dentro de la caja (donde sólo me importa lo mío), aún empeoramos más las cosas, mucho más, porque ponemos el foco en nosotros mismos. Solo vemos nuestros propios problemas, retos y necesidades, y tendemos a culpar a los demás de los problemas. No los vemos como personas, sino como objetos: los otros son obstáculos que nos impiden obtener felicidad, éxito, satisfacción, etc …

Hay una cita muy interesante de Albert Maysles:

La tiranía es la eliminación deliberada de los matices

Cuando para conseguir nuestros propósitos rechazamos el “matiz” que hay en la humanidad de los demás (sus retos, preocupaciones, esperanzas, miedos, pereza, o incluso maldad, etc.), adoptamos una mentalidad que nos tiraniza. Esta clase de mentalidad se caracteriza por la culpa, el autoengaño y la autojustificación y nos exime de toda responsabilidad personal.

Con esta mentalidad, a menudo nos recreamos en nuestra condición de víctima, reviviendo el dolor mucho después del incidente original. Al creernos tanto el papel de víctima, incluso llegamos al extremo de dejar que las “injusticias” vividas nos depriman.

 

La mentalidad fuera de la caja es más útil en situaciones desafiantes

Con una mentalidad fuera de la caja ponemos nuestra atención en el impacto de nuestras acciones en los demás. Vemos a los demás como personas, personas que importan igual que nosotros, que tienen necesidades, retos y objetivos, como nosotros. Estamos conectados con ellos y con su humanidad.

No les hacemos responsables de nuestros retos y dificultades de la misma manera que lo hacemos con una mentalidad dentro de la caja. De hecho, con una mentalidad fuera de la caja, podemos reconocer y abordar el mal comportamiento, el maltrato o la injusticia que nos ha sido dispensado, y no nos regocijamos en nuestra condición de víctima, ni dejamos de reconocer nuestra parte de responsabilidad mediante la justificación.

De hecho, con una mentalidad fuera de la caja, crecemos y prosperamos con cada reto. La mentalidad fuera de la caja nos permite ver los retos como oportunidades de detectar los síntomas o banderas rojas que nos indican que “a lo mejor estoy poniendo el foco en mí: estoy dentro de la caja” y entrenar la capacidad de salir de la caja cuando las circunstancias nos invitan a meternos en ella. Si la vida fuera perfecta, no tendríamos la necesidad de salir de la caja, porque ya estaríamos fuera y no tendríamos nada de que preocuparnos. Pero la vida no es perfecta, y la mentalidad fuera de la caja nos permite sacar el máximo provecho a las imperfecciones.

La gran pregunta

Cuando estamos desarrollando una mentalidad fuera de la caja en la vida laboral y personal, la cuestión no es si vamos a experimentar o no injusticias en la vida. ¡Pues claro que sí!

La cuestión es: Ante retos, injusticias, y perjuicios ¿cómo voy a reaccionar? ¿Con una mentalidad dentro de la caja que va contra mí? ¿O aprovecharé la ocasión para practicar la mentalidad fuera de la caja?

¿Qué eliges?