A pesar de las enormes cantidades de dinero gastadas en el desarrollo de liderazgo (las empresas estadounidenses gastaron $14.000 millones en 2012), pocas organizaciones parecen estar satisfechas con su gestión del talento. Muchas empresas todavía se esfuerzan en desarrollar con eficacia a los líderes dentro de la organización. ¿Por qué? En Arbinger, creemos que uno de los principales contribuyentes a este problema es – ¡lo adivinaste! – la mentalidad. Mentalidad significa la forma en que vemos: la manera de ver desafíos, oportunidades y a los demás. Con una mentalidad dentro de la caja, ponemos el foco en nosotros mismos. Pensamos en nuestras propias necesidades, desafíos y objetivos; no consideramos nuestro impacto en los demás ni damos prioridad a los objetivos de la organización. Lamentablemente, muchas organizaciones tienen una mentalidad dentro de la caja hacía sus empleados. Empezando por arriba y hasta la línea base, la mentalidad se centra en el logro de resultados individuales en vez de colectivos.

Esta mentalidad dentro de la caja coarta los esfuerzos de desarrollo del liderazgo de tres maneras:

  • Pasando por alto el talento. Encontrar grandes líderes en el futuro se vuelve extremadamente difícil si vemos a los empleados (nuestro grupo de líderes potenciales) como problemas y desafíos en lugar de soluciones y oportunidades.
  • Invitando a la mediocridad. Debido a que la mentalidad tiende a ser contagiosa, los empleados que podrían ser líderes sobresalientes pueden hundirse en una mentalidad dentro de la caja y, por lo tanto, tener un rendimiento insuficiente. En consecuencia, nunca podrían ser considerados para puestos de liderazgo. Al mismo tiempo, una mentalidad dentro de la caja hace que la creatividad y la innovación se resientan en toda la organización.
  • Estilo de formación dentro de la caja. Los esfuerzos por entrenar a nuestros líderes en una cultura dentro de la caja pueden ahuyentar el talento o, en el mejor de los casos, caer en saco roto. Con una mentalidad dentro de la caja, los líderes aprenden a menudo formas sutiles de «hacer que la gente haga lo que yo quiero». Pero las personas detectamos la manipulación a kilómetros de distancia. Como escribió una vez el fundador de Arbinger, Terry Warner, «No importan las técnicas que utilicemos, por muy benevolentes o sensibles que sean, no podemos manipular ni controlar con éxito a las personas”

En un trabajo anterior, un empleado de Arbinger vivió los síntomas de un estilo de liderazgo dentro de la caja.

En esta empresa, la mayoría de los empleados comenzaban en un puesto base como un call center y desde allí avanzaban. Este tipo de trabajo comercial exigía mucho a los empleados, que estaban bajo la constante presión continua de tener que entregar resultados. Lamentablemente, los sistemas y la cultura de la compañía invitaban a una mentalidad dentro de la caja. Las promociones favorecían la antigüedad de los trabajadores, más que su desempeño; las estructuras de incentivos no estaban alineadas; el objetivo de la formación era más para lograr que los empleados dieran resultados que sobre su desarrollo personal. En consecuencia, los empleados sentían que la dirección les trataba como engranajes de una maquinaria en vez de como personas. Parecía que a la dirección simplemente no les importaban y los mejores talentos dejaron rápidamente la compañía.

Una mentalidad fuera de la caja permite un desarrollo efectivo del liderazgo

Qué puestos o responsabilidades se asignan las personas, cómo medimos su desempeño, cómo emplean las personas el tiempo en el trabajo y qué logros se reconocen, son función de nuestra mentalidad como organización. El desarrollo del liderazgo es ver a las personas como personas y eliminar los factores que limitan el crecimiento. Esta mentalidad fuera de la caja permite que los empleados se vuelvan autosuficientes: toman iniciativa, evalúan su propio desempeño y se hacen cargo de mejorar sus puntos flacos. Dar a la gente este espacio para prosperar – para mostrar lo que son capaces de hacer – es la base para un desarrollo de liderazgo verdaderamente eficaz. Aquellos con el deseo y la capacidad de sobresalir como líderes tienen la oportunidad de hacerlo. Todo comienza con un cambio profundo en la forma en que la organización ve a su gente. Desarrollar una mentalidad fuera de la caja crea una cultura que genera líderes creativos, innovadores y con visión de futuro.