El “scrap learning” (capacitación desaprovechada) le cuesta a las organizaciones tiempo y dinero. Tener una “mentalidad fuera de la caja” puede marcar una verdadera diferencia en el resultado final.

La mayoría de las organizaciones creen en los beneficios que conlleva la capacitación de sus empleados. Al mejorar las habilidades de sus empleados y comunicar los valores de la organización, les ayudan a desempeñar sus funciones de manera más competente y a cultivar una cultura colaborativa, centrada en el cliente y ausente de silos.

Pero, ¿qué pasa cuando los empleados terminan la formación … y nunca la aplican?

Este es uno de los principales problemas que enfrentan los profesionales de Formación y Desarrollo en la actualidad. La “capacitación desaprovechada”” (“scrap learning” en inglés), es un término acuñado por KnowledgeAdvisors, que se utiliza para designar el contenido o material de capacitación que se aprende pero nunca se aplica. Si el programa de formación tiene una cantidad significativa de “scrap learning”, las organizaciones no solo están defraudando a sus empleados, que siguen sin obtener las habilidades y el conocimiento que necesitan, sino que también están desperdiciando el dinero y el tiempo dedicado a dicha capacitación.

El coste del “scrap learning”
¿Cuánto dinero y tiempo se desperdicia? Un artículo presentado en la revista ATD calcula los costes.
Para empezar, la respuesta depende de qué parte de una formación es “capacitación desaprovechada”. Según un estudio realizado en 2004 por Rob Brinkerhoff, profesor de la Universidad de Western Michigan, aproximadamente el 20 por ciento de los alumnos nunca aplica la formación en su trabajo, mientras que el 65 por ciento aplica temporalmente las habilidades aprendidas, pero luego vuelve a su antigua forma de trabajar. En total, ¡entre el 80 y el 85 por ciento de la formación se desecha y no se utiliza de forma sistemática en el trabajo! Un estudio más reciente realizado en 2014 por CEB, estima que el 45 por ciento de todo lo aprendido no se aplica en el trabajo. Ya sea el 45 por ciento o el 85 por ciento, los costes son significativos. Cuando a esto se suma el coste del tiempo dedicado a dicha formación, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, en la mayoría de los casos, las empresas no obtienen el ROI (retorno de la inversión) que desean.

Por el contrario, los datos recientes indican que aproximadamente el 90 por ciento del aprendizaje proporcionado por Arbinger se aplica en el trabajo (es decir, que solo el 10% se convierte en “capacitación desaprovechada”). Además, los mismos datos muestran que la formación de Arbinger ofrece un ROI asombroso de $ 15,665 por empleado. Los participantes en los talleres de Arbinger no solo aplican en sus trabajos casi todo lo que aprenden, sino que también proporcionan un importante beneficio a sus empresas cuando lo hacen.

¿Qué hace que la formación Arbinger sea tan aplicable y beneficiosa? Una razón podría ser el enfoque de la mentalidad.

Sean cuales sean las tareas, roles u objetivos de una persona, ésta siempre actuará con una de dos mentalidades: una mentalidad “dentro de la caja” o una mentalidad “fuera de la caja”. Una mentalidad “dentro de la caja” nos invita a centrarnos en nosotros mismos, preocupándonos solo de nuestras propias metas, objetivos y preocupaciones. Por el contrario, una mentalidad “fuera de la caja” nos invita a centrarnos en los demás, teniendo en cuenta las metas y objetivos de la organización y las personas que nos rodean. Se trate de quién se trate, un médico, administrador, especialista en TI, director de marketing, policía, vendedor o bombero, la mentalidad con la que aborda su trabajo siempre es relevante. Y esa mentalidad marca la diferencia en el resultado final.

¿Listo para reducir el dinero y el tiempo desperdiciados en formación y aprovechar los beneficios de la capacitación que funciona? Descubre los talleres de Arbinger aquí.

 
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