¿Quieres que te ayudemos a ver cómo mejorar tu vida? Te proponemos empezar evaluando tu mentalidad.

Sócrates dijo una vez que la vida no examinada no vale la pena vivirla. Muy cierto … pero a veces necesitamos alguna dirección para dar claridad y valor a ese examen. En este post, planteamos tres preguntas que te ayudarán a ver lo que debes hacer para tener una vida más feliz y saludable.

Dos mentalidades

Vivimos cada situación con una de dos mentalidades: una mentalidad enfocada en el “yo” (dentro de la caja) o una mentalidad que considera también “al otro” (fuera de la caja).

Con una mentalidad dentro de la caja, solo nos centramos en nosotros mismos y en nuestros propios objetivos. Debido a que estamos tan centrados en nosotros mismos, los demás se convierten en objetos para nosotros. Podrían ser obstáculos en nuestro camino, vehículos a los que utilizamos para conseguir lo que queremos, o simplemente irrelevantes, no nos van ni nos vienen. Con este tipo de mentalidad, los demás no importan tanto como nosotros mismos. La forma en que vemos a los demás y lo que sentimos hacia ellos depende de nuestros deseos y necesidades, no de los suyos.

Con una mentalidad fuera de la caja, consideramos a los demás (no solo a nosotros mismos). Vemos a los demás como personas que importan tanto como nosotros. Tenemos en cuenta sus objetivos, sus deseos y sus preocupaciones, además de los nuestros. La forma en que vemos a los demás y lo que sentimos hacia ellos se fundamenta en reconocer que son personas igual que nosotros.

Tres preguntas

Ahora, te proponemos que te tomes un momento para escribir lo que te gusta cuando pones el foco solo en ti (mentalidad dentro de la caja) y cuando pones el foco en el “nosotros”.
Anota lo que te viene a la mente cuando tienes una mentalidad dentro de la caja. ¿Qué es lo más importante para ti? ¿En qué piensas principalmente? Cuando estás así, ¿cómo crees que te experimentan los demás?
Ahora haz lo mismo con una mentalidad fuera de la caja. Cuando acabes, repasa tus notas revisando estas dos versiones de ti mismo y reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Qué versión de mí es más probable que genere relaciones más sanas?
  • ¿Qué versión de mí es más capaz de gestionar retos y problemas?
  • ¿Qué versión de mí es más capaz de lograr objetivos?

Puedes plantearte estas preguntas en diferentes contextos: con tus compañeros de trabajo, tus vecinos, tu pareja, tus hijos o con personas desconocidas. A lo largo de esta semana, te proponemos que prestes atención a tu mentalidad en diferentes escenarios y te preguntes: ¿qué versión de mí deseo ser ahora/hoy?