Hoy en día, hacer que las personas se sienten bien es la clave de las relaciones humanas. En este post, presentamos un enfoque lógico a las relaciones interpersonales.

Las personas a menudo consideramos que la clave de las relaciones humanas es una atención especial a cómo nos hacemos sentir mutuamente. Por esa razón, ser sensible se considera una habilidad social esencial: creemos que estamos fomentando y manteniendo relaciones al hacer que las personas se sientan bien.
Pero hacer que las personas se sientan bien no es suficiente … y, de hecho, en algunos casos puede ser perjudicial.
Para desarrollar realmente relaciones humanas efectivas, necesitamos lo que Arbinger llama una mentalidad “fuera de la caja”. Una mentalidad “fuera de la caja” es la habilidad de las personas basada en la lógica, no solo en los sentimientos.

¿Cómo es una “mentalidad fuera de la caja” lógica?

Comienza con la mentalidad, no con el comportamiento. Imagina que un equipo de personas quiere enviar un cohete a la luna. Así que construyen un cohete. Sin embargo, no logran integrar principios matemáticos fundamentales en su diseño, y el cohete no despega, funciona mal o, previsiblemente, se desvía del rumbo. Por el contrario, cuando implementan estos principios matemáticos fundamentales, el cohete aterriza en la Luna tal como estaba previsto.

La mentalidad es como los principios matemáticos de la ciencia espacial: es la base subyacente que guía nuestras acciones y comportamientos hacia los resultados que deseamos. Otra forma de verlo es que la mentalidad es como las teorías que sustentan la física, los negocios o las ciencias sociales: explica por qué ocurren ciertas acciones, patrones o resultados.

Una vez que entendemos nuestra mentalidad, o por qué y cómo elegimos ciertas acciones, podemos dirigir mejor nuestros comportamientos para lograr los resultados que deseamos.

Una mentalidad “fuera de la caja” no significa que debemos asegurarnos que todos nos sintamos de cierta manera. Se trata de ver personas, situaciones, problemas, etc. por lo que realmente son. Lo opuesto a una mentalidad “fuera de la caja” es una mentalidad “dentro de la caja”. Con una mentalidad “dentro de la caja”, nos enfocamos en nosotros mismos y vemos a los demás como objetos: obstáculos, vehículos o irrelevantes. También es una manera de ver los problemas como algo que nos está sucediendo a nosotros, sin tener en cuenta nuestra propia participación en la creación de esos problemas de los que culpamos a los demás.

Por el contrario, con una mentalidad “fuera de la caja” vemos con mayor claridad. Vemos a las personas como personas y reconocemos que importan como nosotros importamos. Podemos identificar mejor las causas reales de un problema porque estamos dispuestos a ver cómo contribuimos a él. Con una mentalidad “dentro de la caja”, distorsionamos nuestras percepciones. Con una mentalidad “fuera de la caja”, finalmente nos abrimos a cómo son realmente las cosas.

Una mentalidad “fuera de la caja” nos hace más efectivos, puesto que entendemos y consideramos los principios que subyacen a nuestras acciones, especialmente las que van dirigidas hacia los demás. También podemos ver a las personas y las circunstancias como lo que realmente son. Esto nos permite definir mejor los problemas y encontrar las mejores soluciones.

Con el conocimiento de los principios subyacentes, o de la mentalidad, podemos abordar un problema directamente en lugar de simplemente abordar sus síntomas. Cuando vemos más claramente, podemos identificar y comprender mejor cuál es el problema real. Cuando incorporamos los principios de la mentalidad e implementamos una mentalidad “fuera de la caja”, podemos abordar las dificultades con las personas y las dificultades en general de manera mucho más lógica.
Entonces, la próxima vez que necesites resolver un conflicto o colaborar con otros, usa una mentalidad “fuera de la caja”. No solo nos hace más lógicos, es más lógico.