En los talleres del Instituto Arbinger sobre la mentalidad fuera de la caja (cuando veo y tengo en cuenta las necesidades y retos de los demás), algunas veces los participantes preguntan: si veo a los demás como personas, ¿significa eso que siempre debo ayudarles? Y ¿Qué pasa si no puedo? ¿Qué pasa si no se dejan? ¿Y si ni siquiera ellos ponen medios para ayudarse a sí mismos?

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Con frecuencia hablamos del ejemplo de las personas sin hogar. Si los viera como personas (y reconociera sus necesidades y retos), ¿significa esto que tengo que darles dinero cada vez que veo uno?

Otro ejemplo: ¿qué pasa con un colaborador que, a pesar de no estar rindiendo como se espera, pide un aumento de sueldo? ¿Supone darle el aumento tener una mentalidad fuera de la caja?
La respuesta es no, por dos razones.

Razón nº1: “honrar” no “hacer”

El modelo de cambio de mentalidad de Arbinger parte de una sencilla premisa: ver a los demás como personas y honrar nuestra sensibilidad hacia los demás. Hay una razón por la que usamos la palabra honrar en vez de hacer o no hacer. Cuando vemos a los demás como personas tenemos una inclinación o deseo de ayudarles. Puede que algunas veces actuemos de acuerdo a esa inclinación y puede que otras veces no lo hagamos.

Pensemos el caso de las personas sin hogar. Quizás me gustaría darles dinero, pero puede que lo tenga. En otros casos puede ser que no tengamos los medios, la formación, las habilidades, u otros recursos necesarios para hacer lo que creemos que deberíamos hacer.

Ver a los demás como personas significa ser sensibles a su humanidad, al margen de lo que podamos o no podamos hacer para ayudar. Sin importar nuestras acciones –comportamientos – honramos nuestra sensibilidad hacia los demás por el mero hecho de desear ayudar.

Razón nº2: ¿Qué necesitan de verdad?

Algunas veces lo que la persona quiere es diferente a lo que la persona necesita. Pensemos, por ejemplo, en el empleado que no está rindiendo como se espera, pero quiere un aumento de sueldo. Esto es lo que él/ella quiere, pero lo que necesita probablemente es mejorar su accountability, formación, compromiso, o quizás incluso finalizar la relación laboral.

Tener una mentalidad fuera de la caja no significa actuar para complacer o para agradar y hacer algo que en realidad no va a ayudar. Todo lo contrario, si realmente nos preocupa esa persona, le diremos la cruda verdad que en realidad necesita oír. De esta manera, estaremos haciendo lo que está en nuestras manos para ayudarle a mejorar.

Además, responderemos a las necesidades de esta persona intentando que se haga cargo de la misión global de la organización, y que tome en cuenta a las personas que se ven afectadas por sus decisiones y su trabajo.

¿Por qué debemos honrar nuestra sensibilidad hacia los demás?

En los talleres de Arbinger con frecuencia surge la pregunta: ¿qué pasa si las personas rehúsan ayudarse a sí mismas, por que debería honrar mi inclinación a ayudarlas?

¿Qué pasa si por ejemplo el mendigo no intenta ganar dinero? ¿O conseguir un empleo? ¿Qué pasa si el empleado no intenta mejorar?

Precisamente. Si no honramos nuestra inclinación a ayudar a otro, no solamente estamos descuidando su humanidad, sino también la nuestra. Ponemos nuestra propia humanidad en una situación peligrosa.

Nuestra humanidad está íntimamente relacionada con nuestra capacidad de ser sensible a las necesidades y deseos de los demás. En el momento de la autotraición, cuando no honramos nuestra sensibilidad hacia los demás, necesitamos justificar esta elección. Encontramos estas justificaciones poniendo el foco en los fallos de los demás, ya sean reales o imaginarios.
Empleamos un discurso que nos justifica y culpa a los demás. Nos fijamos en los errores de los demás porque eso nos da la excusa perfecta para no ayudarles.

Y al hacerlo, traicionamos nuestra humanidad. Dejamos de prestar atención a las necesidades y sentimientos de los demás, y perdemos la conexión con nosotros mismos. Nos endurecemos. Hemos intercambiado nuestra humanidad por un “lugar seguro” de justificación.

¿Cuál es la alternativa?

Si honramos nuestra sensibilidad hacia los demás permanecemos conectados. Empezamos a ver personas donde antes veíamos justificaciones. Empezamos a encontrar un mundo lleno de personas que antes ignorábamos, pasábamos por encima o manipulábamos, pero que ahora provocan un extraño sentido de responsabilidad hacia ellos.

Si bien esto puede ser desconcertante al principio, también es emocionante. En este nuevo mundo valiente, conectado a los demás y a nosotros mismos, vemos posibilidades a las que antes estábamos ciegos. Podemos resolver conflictos muy antiguos. Podemos encontrar maneras de ayudar, realmente ayudar, a ese mendigo o a ese empleado. Y lo más importante, podemos seguir conectados a nuestra propia humanidad.

Si quieres conocer mejor el modelo de cambio de mentalidad de Arbinger, te animamos a descubrir el Mindset Experience.