Una de las partes que más me gustan de mi trabajo es la oportunidad de conocer grandes profesionales de los que aprender. Ese fue el caso cuando visité a uno de los mayores expertos en España sobre la felicidad en las empresas, Joan Pau Fisas, People Director en la empresa Bodas.net y orador habitual sobre este tema. En un momento de la reunión, le pedí que me recomendara el mejor libro que haya leído sobre el tema de la felicidad, y me recomendó el libro El algoritmo de la felicidad de Mo Gawdat, Chief Business Officer de Google (X), altamente recomendable.
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Cada verano me enamoro de un libro, que no solo leo, sino que releo y subrayo, y este año ha sido este. La credibilidad intelectual del autor está fuera de toda duda y el enfoque matemático de la cuestión ha sido una sorpresa y una motivación extra. A continuación, sintetizo algunas de sus reflexiones, combinadas con algunas ideas inter-relacionadas con el modelo del Instituto Arbinger.

La importancia de la auto-conciencia

Para ganar en conciencia es necesario dejar de actuar, parar un momento y estar presentes. Pero el mundo moderno espera de nosotros acción. Nos levantamos cada día apremiados por una agenda laboral intensa y llena de compromisos. Nos lo ponemos muy difícil para permanecer conscientes y estamos muy distraídos con el móvil, email y RRSS. Incluso cuando tenemos un respiro, volvemos a la adicción de mirar en el móvil qué mensajes nos han llegado, o de regreso a casa nos evadimos con la radio, televisión o internet hasta el final del día. Con este panorama, ¿qué porcentaje de nuestro día hemos estado conscientes, presentes y en el aquí y ahora?

Es cada vez más necesario darnos permisos diarios para salir de esta vorágine y de este piloto automático. Mo Gawdat sugiere dos ideas interesantes: la primera, fijar citas en nuestra agenda con nosotros mismos. A pesar de su vida de ritmo frenético, ha conseguido respetar esos momentos breves diarios dedicados a estar presente. La segunda, encontrar una estructura, un objeto o tótem que podamos tener a mano o en un bolsillo, para recordar que tienes que ser consciente y quizás darte permiso para un breve descanso.

Cuando lo conseguimos y somos lo suficientemente conscientes de observar nuestro diálogo interior, nuestros pensamientos y nuestras emociones, nos damos cuenta que como observadores que somos, nosotros mandamos sobre nuestra mente, y no ella sobre nosotros. Nosotros no somos la voz de nuestra mente, nuestra mente está a nuestro servicio. A partir de aquí, si subimos el nivel de conciencia y conectamos y empatizamos con el resto de seres humanos, establecemos un vínculo puro, y logramos ver más allá de nosotros mismos, y esto tiene un gran impacto también en la manera como los demás se sienten vistos.

La auto-conciencia es crítica porque la conciencia capacita para tomar nuevas elecciones, y sin ella seguimos siempre igual, siendo un problema sin saber que lo somos. El autor del libro nos habla de 6 ilusiones que nos hacen ver el mundo de una forma diferente a tal cómo es en realidad, y cuando recurrimos a ellas para dar un sentido a la vida, nada parece funcionar. Solo nos sirven para sufrir y para mantenernos en un estado de confusión y poca claridad. Solo cuando las identificamos, nos liberamos de un lastre y vemos con claridad. Las 6 ilusiones son el pensamiento, el yo, el conocimiento, el tiempo, el control y el miedo. Aprender a identificarlas y tomar el mando, nos da la opción de elegir de forma consciente el camino que sentimos que es el correcto.

El auto-engaño

Pero no siempre elegimos el camino que sabemos que sería el correcto, y cuando nos pasa esto, nos auto-traicionamos y entramos en una situación de auto-engaño, en la que necesitamos justificar esa elección, distorsionando la realidad a favor nuestro y en contra de la otra persona.

Un ejemplo habitual y cotidiano que me sucedió ayer: suena el teléfono de una persona que siempre me llama ella y yo a ella muy poco. Cuando va sonando el teléfono, tengo el impulso inicial de que debería responderle inmediatamente, pero sigo pensando en lo pesada que es, lo inoportuno de su llamada, lo ocupado que estoy, qué si querrá quedar, que si es aburrida y no me aporta nada, etc…, y dejo que continúe sonando el teléfono hasta el momento que mi auto-traición se ha consumado. También me pasa a veces en el trabajo, cuando no contesto llamadas o emails y siento que debería porque mi respuesta inmediata afecta a las necesidades de quien me contacta, que no tengo en cuenta. Justo en el momento en que me pasa esto, estoy ciego y no me doy cuenta de lo que ahora reconozco. Inmediatamente después del momento de mi auto-traición, mi mecanismo de defensa es buscar excusas y justificaciones, y a menuda culpabilizaciones y críticas a la otra persona.

El autor de El algoritmo de la felicidad habla de 7 ángulos muertos a superar, auténticos distorsionadores que nublan el juicio respecto a la realidad y nos hacen infelices, y nos invita a dejarlos escapar. Son los filtros, las suposiciones, las predicciones, los recuerdos, las etiquetas, las emociones y la exageración.

Cambio de la manera de ver

Eliminar las 6 grandes ilusiones y superar los 7 ángulos muertos contribuirá a salir del auto-engaño, despertar nuestra conciencia, ver el mundo tal cual es, y abrazar lo que el autor define como las 5 verdades últimas: el aquí y el ahora, el cambio, el amor, la muerte y el diseño. Asimilar estas 5 verdades ayudará a que nuestra felicidad perdure.

Todas estas verdades son muy importantes, pero hay una que para mi sobresale de las otras cuatro. Esta verdad última es el amor, y como dice la mítica canción de los Beatles “All you need is love”. Destaco aquí algunas “perlas” del capítulo del “Amor”:

• El amor incondicional es real: es la única emoción no producida por un pensamiento
• La verdadera alegría del amor consiste en ofrecerlo
• Cuanto más amor das, más recibes. Cuánto más repartas, más amor sentirás
• Aparta amablemente la máscara del ego y ama lo que ves debajo
• Ámate a ti mismo para dar lo mejor de ti
• Amar es dar todo lo que puedas
• Elige ser amable en lugar de tener razón

La verdad última del Amor es la que nos permite ver más allá de uno mismo, y la que nos permite cambiar la manera de verlo todo en general, pero sobre todo con amor es posible ver personas en lugar de ver objetos, considerar las necesidades y las preocupaciones de los demás y ocuparnos para dar todo lo que podemos.

Si pensamos en ocasiones donde hemos logrado cambiar la manera de ver a alguien que antes veíamos como un problema y que ahora somos capaces de verle el alma y su esencia y valor como persona, podremos recordar el impacto que hemos tenido con esa persona y lo felices que nos hemos sentido, porque dar hace feliz al que recibe per hace más feliz al que da.

 

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