La programación de televisión parece destinada a desaparecer con la evolución tecnológica que permite ver lo que uno quiera a la hora que desee. Sin embargo, una película al azar de un canal sintonizado al azar, me regaló hace poco Noches de Tormenta, con Diana Lane y Richard Gere.

La sinopsis explica que Adrienne Willis (Diane Lane), que está sufriendo la separación de su marido, decide escaparse un fin de semana al hotel que regenta una buena amiga que le pide que la sustituya unos días. El único huésped del hotel es el Dr. Paul Flanner (Richard Gere), un hombre atormentado por su propia crisis de conciencia provocada por la muerte de una paciente y cuyo marido le ha denunciado. Al acercarse a la costa una tormenta, Paul y Adrienne, huésped y anfitrión, deciden conversar y al conocerse mejor surge un romance que cambia sus vidas.

Al principio, ambos están focalizados en sí mismos y sus problemas no les dejan pensar con claridad, hasta que deciden abrirse, mostrar su vulnerabilidad, escucharse y compartir. A medida que se van enamorando, crecen las ganas de ayudarse mutuamente y desde su autenticidad y con valentía, se “regalan” nuevas perspectivas, que luego les servirán para tomar decisiones y hacer cambios importantes en sus vidas.

Paul viaja a este lugar porque el marido de la paciente que murió y que le ha denunciado, le escribe porque necesita hablar con él. Paul accede y, aconsejado por su abogado, se excusa y defiende: lo que sucedió era imprevisible, sólo un caso entre 50.000 pacientes. Obviamente, esta justificación no aporta nada positivo y la conversación no acaba bien. Hay mucho dolor en el viudo, y con la nula empatía por parte de Paul, todo sigue igual o peor.

Paul, aunque en el fondo probablemente siente que debería empatizar, tener una actitud humilde y escuchar al viudo desahogarse, elige ponerse a la defensiva. Se ve a sí mismo como el cirujano importante que es, que ha accedido a visitarle a pesar de su carga de trabajo, y ve al viudo como una amenaza que puede arruinar su carrera, su prestigio y su economía. Esta es “su película”, y la distorsión de la realidad que Paul necesita crear, para convivir con su elección. Por su parte, Adrienne cuestiona su actitud, y aunque a él al principio le duele mucho porque lo percibe inicialmente como un ataque, este “regalo” sincero le hace reflexionar sobre su falta de humildad y empatía y días después decide volver a ver al viudo, y no sólo verlo, escucharlo, disculparse sinceramente, saber más sobre quién era su mujer y empatizar y sentir su dolor.

Esta conversación sanadora, aunque originada por influencia de Adrienne, se produce por decisión y elección de Paul, y tiene el efecto contrario que cuando se autoengañó y eligió el camino de ponerse a la defensiva. Y el cambio en Paul no terminó aquí, sino que esta experiencia le hizo darse cuenta de su parte de responsabilidad en la mala relación y distanciamiento que también tenía con su hijo, por lo que siguiendo un proceso similar, va a verlo y lo recupera. Incluso decide trabajar como voluntario en la ONG en la que éste trabaja como médico.

En el caso de Adrienne, el “regalo” que le hace Paul es retarla a salir de sus miedos, de su baja autoestima, a valorarse y cuidarse a sí misma, para tomar el mando de su vida con energías renovadas y así poder sentirse realizada, ser feliz y hacer más feliz a los que la rodean. Paul consigue influirla interesándose por lo que le gusta en la vida y admirando su esencia y talento como artista y sus esfuerzos por ser la mejor madre posible. Paul ve en ella su alma, su potencial de crecimiento y la reta a cuidarse mucho más. Eso la hace reaccionar y posicionarse a la misma altura que su marido, no más que él pero tampoco menos. Se da cuenta de que tiene el mismo derecho que él a tener nuevas ilusiones y retos. Desde esa nueva posición de igual a igual, decide apostar por comenzar una nueva vida y ser feliz.
Pasan por el camino otras cosas importantes que no explico por si algún lector quiere ver esta película tan romántica, emocional y de bellos paisajes.

Aprendizajes del cambio de Paul y de Adrienne:

  1. es posible salir del autoengaño y es decisión de cada uno.
  2. para salir debes darte cuenta del autoengaño, tomar conciencia y ser valiente.
  3. hay banderas rojas que ayudan a darte cuenta del autoengaño, en este caso hay dos muy claras: ponerse a la defensiva y querer tener razón.
  4. escuchar a un/a buen/a amigo/a que te quiere ayudar, puede ser una palanca muy útil para “despertar” y reaccionar.
  5. cuando das el paso convencido, con humildad y con el foco puesto en la otra persona, aunque no hay garantías del resultado, es mucho más probable que el resultado se acerque a tus expectativas.

 

¿Qué consecuencias tiene en el mundo empresarial salir del autoengaño y de posicionamientos como el de sentirnos mejor que otros y contar más que ellos o sentirnos peor que otros y contar menos que ellos?

Principalmente tres:

  • En uno mismo: cuando estamos en estas situaciones, la realidad es que, si somos sinceros, nos sentimos mal, dedicamos mucha energía a pensamientos negativos y estamos bloqueados, ciegos y estancados. Cuando decidimos salir y dar el primer paso, tomamos el control, asumimos nuestra responsabilidad en la situación y nos sentimos mejor con nosotros mismos. Sentimos alivio.
  • En los demás: en cuanto vemos a la otra persona y lo que le preocupa, la persona se siente vista, todo fluye de otra manera, y normalmente encontramos una nueva solución “ganadora”, que la tiene en cuenta. La situación o conflicto se desatasca. El impacto en la otra persona es positivo y contagioso.
  • En la Organización: con el foco puesto en conseguir nuestros objetivos individuales y de área y a la vez redefiniendo esos objetivos de manera que tengan en cuenta cómo afectamos a los objetivos de las demás personas de otras áreas, volvemos a centrarnos en desempeñar los roles por los que nos han contratado y a re-enfocamos en la consecución de los objetivos, dando lo mejor de nosotros mismos para conseguir mejores resultados. Estamos mirando de verdad los objetivos comunes y globales de la organización, y eso es lo que la Organización espera de un líder, que mire más allá de sí mismo, que ayude de forma útil y que haga las cosas fáciles para los demás.

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