A veces ocurren situaciones incómodas como el caso de una grúa que se llevó un coche fúnebre con un ataúd dentro. Veamos cómo una mentalidad colaborativa, centrada en los demás puede ayudar a prevenir este tipo de situaciones.

A principios de este año, los vecinos de la urbanización en la que viven mis padres se reunieron y decidieron contratar una compañía de grúas con el fin de hacer cumplir la normativa local de aparcamiento. Los vecinos estaban teniendo problemas con los coches mal aparcados y decidieron tomar cartas en el asunto. Si bien este servicio era útil para los residentes de esta urbanización, un día resultó ser un desastre.

Una familia acababa de sufrir la pérdida de su abuelo. Después de los servicios funerarios, el coche fúnebre que llevaba el ataúd aparcó delante de la casa de esta familia mientras rellenaban los papeles para la morgue. Cuando salieron de la casa para dirigirse al entierro, el coche fúnebre y el ataúd ¡habían desaparecido!

¿Cómo pudo ocurrir? Al encontrar el coche fúnebre aparcado ilegalmente, una grúa se lo había llevado, ¡junto con el ataúd que había dentro! En su lugar había un letrero que decía: “Su coche estaba aparcado ilegalmente y ha sido retirado. Puede recoger su coche en la siguiente dirección”. Como consecuencia, una familia afligida tuvo que recuperar el ataúd, antes de poder continuar con un día bastante triste y difícil de por sí.

¿Cómo pueden suceder estas cosas?

Estoy seguro de que cuando contrataron a la compañía de grúas, a nadie en la urbanización se le habría ocurrido que un pariente recientemente fallecido terminaría en el depósito, y estoy seguro de que nadie querría que sucediera algo así.

Sin embargo, así fue. Pero ¿cómo?

En realidad, a menos que pregunte a los implicados, no puedo saberlo con certeza, pero puedo suponer que es porque en algunas situaciones las personas funcionamos con una mentalidad individualista, centrada en uno mismo y estamos ciegos al contexto más amplio.

Por ejemplo, si le preguntamos al conductor de la grúa por qué remolcó el coche fúnebre, podría defenderse diciendo: “¡Estaba haciendo mi trabajo!”. Y sí, de hecho, hizo su trabajo. Remolcó un coche que estaba mal aparcado en una urbanización que le había contratado para ese fin. Pero él no tuvo en cuenta el impacto de sus acciones.

¿Qué hay del chofer del coche fúnebre? Tal vez él justificaría su decisión de aparcar ilegalmente diciendo: “Consideré que era mejor estar cerca de la familia. ¡Pensaba en la familia que estaba en duelo!”.

Tal vez alguien de la familia pudo caer en la cuenta de que el coche fúnebre estaba mal aparcado. Si éste fuera el caso, ¿qué hubiera hecho alguien con una mentalidad centrada en uno mismo? “Tengo muchas cosas que atender como para estar pensando en si el coche fúnebre está bien o mal aparcado. Además, ésta es una situación excepcional. ¡Merecemos que nos dejen tranquilos! Las reglas no deberían aplicarse en esta situación”.

¿Y qué diríamos de un vecino que se da cuenta de que el coche fúnebre está mal aparcado? “No es asunto mío. Seguro de que ya saben que tienen que mover el coche fúnebre, o tal vez tienen un permiso especial para aparcarlo allí. No quiero interferir …”.

Estos ejemplos de justificaciones son meras especulaciones. Pero creo que nos ofrecen una visión bastante clara de lo que suele ocurrir. Este tipo de situaciones tienden a ser la consecuencia de varias decisiones que se toman con una mentalidad enfocada en el “yo”, en mí mismo, en mis intereses u objetivos. Podemos imaginar fácilmente a personas justificándose de este modo, ¿verdad? ¿Cuántas veces has visto situaciones similares? ¿Cuántas veces tú mismo te has justificado en situaciones parecidas? Si pudiéramos hacerlo todo de nuevo, ¿cómo sería enfocar estas situaciones con una mentalidad más colaborativa, más inclusiva?

Una mentalidad colaborativa puede evitar que se lleven a nuestros abuelos

Los residentes. Con una mentalidad más colaborativa, cuando los residentes abordan el problema de los coches aparcados ilegalmente, pueden plantearse las necesidades de todos los implicados. Es lógico que los residentes puedan sacar el coche de sus casas sin dificultad a cualquier hora. Pero también podrían preguntarse por qué aparcan ilegalmente las personas. Por ejemplo, ¿hay suficiente espacio para los visitantes? Si los residentes analizan la situación desde una perspectiva más amplia, pueden encontrar la manera de satisfacer sus propias necesidades y las de los visitantes que necesitan aparcar sus coches.

El conductor de la grúa. Si bien el conductor de la grúa tiene la obligación de retirar los coches mal aparcados, con una mentalidad más colaborativa consideraría la situación de aquellos que aparcaron mal el coche fúnebre. El uso de un coche fúnebre generalmente indica un funeral reciente o próximo. Reconociendo que quienquiera que haya aparcado el coche fúnebre podría estar viviendo una situación difícil, el conductor de la grúa podría haber optado por llamar a la puerta y pedir que alguien moviera el vehículo, en vez de llevárselo. Esto hubiera le hubiera permitido cumplir con sus obligaciones y al mismo tiempo ser sensible al duelo de la familia.

Un vecino. Con una mentalidad más colaborativa, un vecino podría darse cuenta que esta familia en particular está atravesando un momento difícil. Con el deseo de ser útil, puede advertir a la familia sobre la grúa que se aproxima, o directamente acercarse al conductor de la grúa. Esto evitaría que la familia tuviera que lidiar con una carga innecesaria en un día bastante triste, y evitarle al conductor de la grúa una posible crítica por no hacer bien su trabajo.

Una mentalidad colaborativa resuelve situaciones incómodas

Cuando reflexionamos sobre este tipo de situaciones, vemos cómo una mentalidad colaborativa puede ayudar a prevenir que ocurran. De hecho, nos damos cuenta de que muchas situaciones incómodas se pueden evitar si adoptamos una mentalidad colaborativa. Cuando vemos a las personas como personas, también vemos los retos que enfrentan. Solo así podemos ayudarles a superarlos.