La Mentalidad Fuera de la Caja en los procesos de selección de T-Systems España

La Mentalidad Fuera de la Caja en los procesos de selección de T-Systems España

El pasado 25 de enero nos reunimos con Jordi Roig, HR Talent Manager de T-Systems. Teníamos curiosidad por conocer cómo ha sido su experiencia con el modelo de cambio de mentalidad de Arbinger y qué beneficios le está aportando a su organización.

¿Nos puedes explicar tu experiencia de implementar la “mentalidad fuera de la caja” en el mundo de la Selección de personal?

El equipo de Selección venía de una situación complicada. A pesar de que se dedicaban muchas horas de trabajo, el proceso de selección era excesivamente largo y tedioso. La percepción de nuestros clientes internos no era buena y parecía que la culpa de todo era “de los de Selección”. Se llegaron a tener cerca de 280 posiciones bloqueadas.
Cuando empezamos a ver los objetivos de todos, fue más fácil entender las dinámicas. Nos encontramos con grandes cuellos de botella y la consecuente pérdida de candidatos en el proceso. Una vez se alinearon los objetivos, se concienció de la realidad de mercado, se redujo el proceso corporativo y se implantó una herramienta que ayudó a cuantificar, la situación empezó a mejorar.
Necesitamos mejorar el proceso de toma de decisión en los procesos. Actualmente tenemos una media de 50 peticiones abiertas.
La mentalidad fuera de la caja nos ha ayudado a pensar más en cómo nuestras acciones impactan en los demás, a reenfocar el objetivo (más orientando a personas y no tanto al proceso). Hemos pasado a ver al candidato como una persona y no como un recurso y mejoramos su experiencia en el proceso de selección. Podemos expresar con honestidad dónde estamos teniendo más dificultades, ver cómo podemos ayudar y desbloquear los atascos.

¿Cómo han cambiado las cosas en el Equipo de Selección?

Tenemos un “entorno controlado”, todo ello quita mucha presión del día a día. Hemos conseguido generar un clima de confianza. Somos más ágiles y hemos mejorado en términos de conciliación laboral. Se ha conseguido incorporar a prácticamente al mismo volumen de gente del año anterior, pero con la mitad de inversión. Sigue habiendo margen de mejora a la hora de interactuar y mejorar el proceso, pero vamos por el buen camino.

¿Qué buenas prácticas hacéis para captar el mejor talento?

Los principales motivos por los que un candidato valora incorporarse a tu compañía son porque percibe una propuesta de valor interesante, la interactuación con el seleccionador es buena y ve que realmente tiene opciones de incorporarse. Conocer los objetivos, retos y necesidades de los candidatos ayuda a poder gestionar mejor sus expectativas. Ahora medimos la capacidad de aprendizaje, hacemos una prueba de trabajo y una entrevista estructurada, lo cual ayuda a la objetividad y a eliminar los sesgos. Ahora tenemos menos interlocutores y hemos mejorado sensiblemente los tiempos.

¿En qué situación os encontrabais cuando decidisteis cambiar vuestra organización interna?

En aquella época interactuábamos con el DTSE (Deutsche Telekom Service Europe) que tenemos en Rumanía. El proceso podía tener su lógica sobre el papel, cada uno realizando parte del proceso. La realidad es que era un proceso muy ineficiente, más caro, con un impacto muy negativo en la percepción del candidato y poco eficaz a la hora de incorporar candidatos. Nos llevó como 10 meses demostrar la ineficiencia del proceso y convencer que la propuesta pasaba por eliminar esta dualidad de funciones y como nos ayudaba a conseguir el objetivo de negocio que pasaba por incorporar gente.

¿Qué ha significado “la mentalidad fuera de la caja” para tu equipo?

Os voy a poner un ejemplo. Alex era un colaborador externo hasta que lo internalizamos en el equipo. Entonces organizamos actividades que nos permitieron conocernos mejor y conseguir el clima de confianza que permitía compartir y sumar esfuerzos. Ahora apetece venir a trabajar, se le ve un sentido a nuestro trabajo, a cómo impacta en la organización y sobre todo ahora son más un equipo.

¿Cómo piensas que ha repercutido en T-Systems?

En mi anterior compañía (Seidor) había empezado a implementar la metodología de la “mentalidad fuera de la caja” y empezaba a ver el impacto que tenía el conocerse mejor.
Ahora el impacto lo veo también gracias al cambio de dirección general de T-Systems en Alemania, a nivel mundial. Adel Al-Saleh es un firme defensor de la “mentalidad fuera de la caja”.
Todavía tenemos mucho que hacer en España, pero ya se aprecia el impacto en el Equipo Directivo, negocio ya nos piden reuniones y dinámicas para conocer mejor las otras áreas. Varios directores lo han pedido internamente incluso con el cliente. Utilizamos las herramientas MTL (Meet To Learn) y MTG (Meet to Give). Hemos elevado la consciencia de nuestras necesidades.

Jordi, por último: Sabemos que eres un apasionado de los HR Analytics. ¿Cuentas ya con algunos datos que puedas compartir con nosotros sobre el impacto de la “mentalidad fuera de la caja” en tu departamento o en la organización?

Un indicador claro era pasar de 280 posiciones abiertas en el verano del 2017 a las 50 actuales. Traducido en aportación económica equivale a pasar de un potencial de facturación de 17 millones de Euros pendiente de contratar a unos 3 millones. En el 2018 conseguimos contratar el mismo número de personas con la mitad de inversión. El proceso es más ágil en la toma de decisiones. Hay que sumar los intangibles en calidad de vida que supone el reducir la presión a la hora de incorporar.
La incorporación del Vicepresidente de Recursos Humanos (Miguel Blanca) ha contribuido muy favorablemente en este proceso de cambio. Tratar a las personas del equipo como personas adultas también es parte de nuestra “mentalidad fuera de la caja”.

¡Muchas gracias Jordi por compartir con nosotros tu experiencia!

Conoce otros casos
Reparar la actitud de inferioridad con un sentido de propósito y con oro: lecciones del Kintsugi

Reparar la actitud de inferioridad con un sentido de propósito y con oro: lecciones del Kintsugi

Hay mucho que podemos aprender de la práctica del Kintsugi cuando creemos que somos peores que los demás.

En japonés, la palabra Kintsugi significa “reparación con oro”. Describe el arte tradicional de reparar las fracturas de la cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse. Hay mucho que podemos aprender de la práctica del Kintsugi cuando creemos que somos peores que los demás.

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Vernos a nosotros mismos como peores que otros

Cuando nos centramos en nosotros mismos decimos que tenemos una mentalidad dentro de la caja. A veces, ponemos demasiada atención a nuestros propios defectos. Solo estamos pendientes de nuestros errores o sentimos que nuestras capacidades o relevancia no están a la altura. Creemos que de algún modo somos peores que los demás.

Así que estos errores que percibimos podrían influir en el modo en que vemos a los demás y nuestras circunstancias. Por ejemplo, podríamos dejar de ver a los demás como personas cuando nos deslumbra el considerarles mejores que nosotros. O también podemos sentir que las circunstancias escapan nuestro control y buscamos excusas para mejorar la situación.

En algunos aspectos, incluso podemos dejar de vernos a nosotros mismos como personas. Es posible que solo veamos nuestros defectos, errores y lamentos y no reconozcamos que no solo somos eso.

Sin embargo, la práctica del Kintsugi nos recuerda que somos, de hecho, más que nuestros defectos.

Paso 1: Ver nuestro valor a pesar de nuestros defectos

El Kintsugi nos ofrece una esperanza de futuro. Aunque una vasija se haga añicos, no debe tirarse, sus piezas rotas no la despojan de su valor. Más bien, se espera que, una vez reparada, esta vasija seguirá cumpliendo su propósito.

Si trasladamos esta esperanza de futuro al terreno personal, aunque veamos y reconozcamos nuestros defectos, podemos recordar que aún así tenemos valor. Igual que otros tienen valor a pesar de sus flaquezas. Nuestras imperfecciones, tanto en nuestra vida, o de carácter personal o en nuestras relaciones, no nos desprenden automáticamente de valor.

Tampoco ponen fin a nuestro sentido de propósito. Hay esperanza de que todavía podamos ser útiles.

Paso 2: Restaurar el propósito, no solo la belleza

En la práctica de Kintsugi, la colocación de la laca de oro se guía por el propósito de la propia cerámica. Las piezas rotas no se vuelven a unir para tomar una nueva forma, sino para devolver el propósito a la cerámica y otorgarle mayor profundidad y significado.

Del mismo modo, reparamos nuestros defectos no cubriéndolos de oro, sino recordando nuestro propósito. Todos podemos encontrar un sentido de propósito al ayudar a los demás.

Cuando cambiamos de una mentalidad dentro de la caja (con el foco en mí) a una mentalidad fuera de la caja (con el foco en el otro), comenzamos a ver a los demás como personas. Reconocemos sus esperanzas, deseos y la necesidad de que, a veces, les ayudemos. Al hacerlo, empezamos a ver que somos más que nuestros defectos y empezamos a ver formas en que podemos ser esa fuente de ayuda.

Comenzamos a ver que podemos ser portadores de esperanza, ayuda, ánimo, empatía, guía y compasión, no solo una pieza de cerámica reparada.

Paso 3: Celebrando nuestras fortalezas

Pero el Kintsugi no es solamente una forma de arte de la redención. También lo es de la transformación.

No se pretende disimular las lesiones. La laca dorada ilumina cada grieta.

La estética general nos recuerda que hay belleza en lo que se repara, en nuestras imperfecciones. Nuestros defectos, errores o debilidades pueden transformarse en fortalezas y pueden celebrarse.

Cuando estamos dentro de la caja (preocupados solamente por nosotros mismos), solo podemos ver nuestros defectos. Sin embargo, al salir de la caja (poner el foco en el otro), comenzamos a ver que somos mucho más que nuestros defectos y empezamos a reconocer nuestro sentido de propósito.

Es cierto que tener una mentalidad fuera de la caja no hará que nuestros defectos desaparezcan. Seguiremos teniendo cierto nivel de habilidades y fortalezas, así como tareas que nos resulten difíciles. Sin embargo, la mentalidad fuera de la caja nos ayuda a ver tanto nuestras fortalezas como debilidades con perspectiva.

Vemos que nuestros defectos proporcionan dimensión a nuestro carácter, a nuestras historias y al modo en que nos relacionamos con los demás. Podemos empatizar con los demás. Podemos ser más pacientes. Podemos ser más humildes.

Nuestros defectos, como el oro lacado, pueden ser el medio para transformarnos en mejores personas.

Lecciones del Kintsugi

El Kintsugi nos recuerda que los defectos no tienen que ser algo definitivo o permanente. Nos recuerda que la transformación a la que nos invitan, debe ser guiada por un sentido de propósito. Finalmente, nos recuerda que los defectos pueden incluso ser fuente de belleza y profundidad.

La próxima vez que nos sintamos inferiores a los que nos rodean, recordemos las lecciones del Kintsugi, y que no somos tan distintos a la cerámica reparada con oro.